Sábado 23 de diciembre 2000


Diputados que dijeron apoyar propuesta
Denuncian engaños en caso de franquicia

Tres areneros dicen que su interés nunca fue "revivir" la franquicia legislativa, sino dar facilidades para comprar carro

Ana Giralt
El Diario de Hoy

Ahora resulta que los engañaron.

Los diputados que a lo largo de la semana defendieron a capa y espada la franquicia de 218 mil 750 colones para importar un vehículo, aseguraron, el jueves, que su interés nunca fue aprobar dicho proyecto.

Los areneros Donato Vaquerano, William Pichinte y Douglas Alas fueron de los 64 legisladores que firmaron una carta en la que solicitaban a la junta directiva facilidades para adquirir un carro nuevo o usado.

Como la Asamblea Legislativa no es una entidad de "ahorro y préstamo", los directivos desecharon la petición. En su lugar, promovieron la exoneración de impuestos.

Sabedores de este cambio, los tres diputados comprometieron el voto.

"Hay que ser solidario con los diputados que no tienen vehículo propio".

Estas fueron las palabras de William Pichinte, publicadas en la edición de El Diario de Hoy del martes 19 de diciembre de 2000

En la misma publicación, Donato Vaquerano expresó: "nadie quiere echarse encima a la gente y por miedo no dicen que la apoyan. Esto es una herramienta para el trabajo de los diputados".

El mensaje que Alas envió a la población, a través de la noticia, fue claro.

"Los que representamos a los departamentos tenemos mayor necesidad. Yo votaría. No estoy seguro de usarla, por cuestiones económicas", señaló.

En pocas palabras, antes de la sesión plenaria los tres diputados de ARENA votarían por la franquicia.

¿Qué los hizo cambiar?

No sabían

Según Vaquerano, la solicitud que firmó era muy diferente al proyecto que se pretendía aprobar.

"Si hablamos de austeridad, no podemos pasar la necesidad de nosotros sobre la necesidad del pueblo", dice el diputado.

La nueva postura del arenero es muy similar a la expresada por el presidente del partido ARENA, Walter Araujo, y el jefe de la banca, René Figueroa,

Ambos se pronunciaron contra la exoneración y condenaron el interés de los que la apoyaban.

Eso, quizá, hizo reflexionar a los "pro-franquicia".

"No había hecho un análisis concienzudo. Me faltaba oír a la población", manifiesta William Pichinte.

Las palabras de sus dirigentes calaron tan hondo, que aprovechó, dice él, uno de los viajes que realiza a Cojutepeque para consultar el tema con los ciudadanos.

"Sentí que estábamos cometiendo un error", reitera.

La excusa de Douglas Alas es diferente.

El arenero dice sentirse engañado, pues nunca creyó que la solicitud firmada se convirtiera en una proyecto tan inconveniente.

"Me sentí engañado", manifiesta.

Silencio

A pesar de la inconformidad por la "supuesta trampa", ninguno se atrevió a reclamar.

Los tres guardaron silencio, mientras otros legisladores se enfrascaban en reiterados "dimes y diretes", durante la sesión del jueves.

Ebanán Quintanilla, del FMLN, siguió el ejemplo.

Este diputado fue el único que reconoció, de forma pública, su interés por la exoneración.

No tuvo valor para contradecir la decisión de la cúpula efemelenista, que había decidido no aceptar la propuesta.

Quintanilla no se opuso, cuando el pleno decidió abortar la iniciativa.


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