Viernes 22 de diciembre 2000


Estallido de paciencia

Hermann W. Bruch, publicista y analista político, no soportó la hipocresía y cinismo de los diputados. Ante el asombro de todos, se paró en el Salón Azul del Congreso para protestar. Recibió insultos, críticas y hasta amenazas de denuncias de los parlamentarios

Luis Laínez/ Ana Giralt

Rafael Arévalo, diputado del CDU, se quejaba ante las cámaras. Decía que su sueldo de más de 32 mil colones no le bastaba para mantener a su familia, su vehículo y atender a las personas que habían votado por él.

Hermann W. Bruch, publicista que se encontraba en el área de visitantes, no lo soportó. Cuando Arévalo terminó su intervención, Bruch se puso de pie y gritó a todo pulmón "¡No pueden firmar esa franquicia! ¡El prestigio se gana con buenas acciones!".

Varios diputados gritaron también para silenciar a Bruch.

Algunos recurrieron a los insultos, como Arévalo, del CDU. "¡Callen a ese hijo de puta!". "¡Saquen a ese loco!", secundó Rafael Machuca, del PCN.

- ¿Dónde está la decencia?- increpó Bruch a los diputados.

- ¡Sáquenlo!- vociferó un diputado.

- ¡Sáquenme, pero estarán sacando al pueblo! ¡Yo soy el pueblo! - replicó Bruch.

Los reclamos de Bruch entusiasmaron a los visitantes. Le aplaudieron, al igual que los diputados del FMLN.

Bruch se retiró del Salón Azul, acompañado de cerca por varios policías. Mientras hablaba con los periodistas, uno de ellos le pidió que se retirara del pasillo, pues por ahí pasaría el presidente Francisco Flores.

Uno de los guardaespaldas del mandatario se le acercó, estrechó su mano y le dijo que le apoyaba. El jefe de seguridad del Congreso siguió a Bruch hasta la entrada del Palacio Legislativo.

- ¿No me van a esposar? ¿No me van a llevar a las cárceles del pueblo?

No obtuvo respuesta. Un poco más tranquilo, subió a su carro y se fue.

Su mensaje caló hondo. Los diputados continuaron hablando del incidente por dos horas, refiriéndose a él como "loco", "irrespetuoso" y "energúmeno".

"Él tiene derecho a expresar su opinión, pero no faltarle el respeto a los diputados", dijo Rodrigo Ávila, de ARENA.

El profesor Rubén Orellana, del PCN, le calzó un nuevo nombre "deberían llamarle Hermann Bructo".


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