Balboa culpa al
árbitro
El técnico de Atlético
Balboa, Mario Martínez, manifestó
ayer que el arbitraje, la expulsión de
Guardado y la falta de definición
influyeron en la derrota de su equipo.
Roberto
Aguila
El
partido semifinal jugado el domingo en Santa
Rosa de Lima entre Municipal Limeño y
Atlético Balboa, fue dirigido por el
colegiado Edgar Ernesto Ramírez. Sobre
los '37 Ramírez sancionó un tiro
de pénal que convirtió Villarreal,
y tres minutos después del gol de
Limeño expulsó a Elenilson
Guardado dejando con diez hombres al Balboa.
Estas dos acciones dentro del partido fueron
calificadas por Mario Martínez, el
técnico de 'el Ciclón', como
decisivas en el 0-3. "Que me disculpe el
señor Ramírez, pero en la jugada
del pénal su sanción fue muy
rigorista porque el defensor le fue a la
pelota", razonó el técnico
porteño.
Argumentó que ese gol fue de mucho
peso en el ánimo de sus hombres, y que
por eso el equipo se descontroló y
comenzó a desaplicarse en las marcas.
"Nadie que haya visto el partido puede negar que
antes del pénal Balboa había
metido lucha, que había logrado frenar a
Limeño y que, incluso, había
creado las mejores opciones de gol
lamentablemente desperdiciadas", dijo
Martínez.
Agregó que para colmo, enseguida del
pénal le expulsaron a Elenilson Guardado
y se vio forzado a recomponer el esquema
táctico del equipo, perdiendo fuerza en
ataque por la necesidad de perfilarse de otra
manera para poder buscar el empate a
través del contragolpe.
Los criterios de Martínez para
asegurar que el arbitraje influyó mucho
en el resultado, no están enfocados
solamente en la sanción del pénal
y la expulsión de Guardado, sino que van
más allá de todo lo sucedido
después.
"No sé, pero Ramírez me
pareció muy parcial. Se lo digo porque en
una jugada en que se escapaba René
Bonilla, 'la Perica' Benítez lo
volteó violentamente como para sacarle
tarjeta amarilla, y Ramírez no lo hizo
porque sabía que Benítez ya estaba
amonestado y tenía que echarlo", dijo el
técnico.
Por estas y otras cosas que sucedieron en el
campo es que Mario Martínez afirma que el
arbitraje los perjudicó e influyó
mucho en el resultado del partido.
Falta de definición
El otro rubro que Martínez
consideró decisivo en la derrota fue la
falta de definición que acusaron sus
hombres. Dijo que en un partido crucial como el
del domingo, no se puede desperdiciar tantas
oportunidades de gol como lo hicieron los
delanteros porteños.
"Antes de quedarnos con diez hombres
manejamos el partido como para ponernos a ganar,
pero 'el Chino' Márquez y Bonilla
perdonaron en dos ocasiones. Incluso cuando ya
estábamos en inferioridad numérica
y perdiendo 0-2, tuvimos chance de empatar el
partido. Solamente Centeno Renau se falló
tres opciones frente al arco. Así no se
puede ganar", argumentó
Martínez.
Consideró que con este marcador en
contra la suerte de Balboa ya está
echada, porque va a ser muy difícil
marcarle cuatro goles a Limeño.
"Necesitaremos mucha capacidad para hacerlo, y
no creo que lo logremos. Lo que sí
podemos hacer es despedirnos del torneo
regalándole una victoria, aunque sea
modesta, a esta gente de La Unión que
tanto nos ha apoyado" concluyó
Martínez.
Mucho hay de cierto en las palabras finales
de Mario Martínez, porque Atlético
Balboa necesita ganarle a Limeño por
cuatro goles de diferencia para poder llegar a
la final, y eso, en términos de poder,
parece inalcanzable.
Limeño no es imbatible
En la historia de Municipal Limeño en
la primera división aparecen varias
derrotas de 4-0, lo que significa que no es
totalmente imbatible. La última goleada
de 4-0 la recibió de Dragón, en en
encuentro de la segunda fecha de la primera
vuelta del Torneo Clausura 2000, jugado el 23 de
enero del 2000 en el Estadio "Juan Francisco
Barraza".
Esa vez los cuatro goles dragonianos los
anotaron Marco De Oliveira, a los '48, William
Torres Alegría, a los '69, y Osvaldo
Alvarez Fleitas, a los '85 y '87. Lo
significativo es que en esa goleada hubo hombres
que todavía defienden los colores
'cucheros', como Elmer Martínez, Manuel
Carranza, Oris Velásquez, René
Galán, Deris Umanzor, y Rudy y Magdonio
Corrales.
La diferencia es que en ese tiempo
Limeño era dirigido por Rubén
Alonso, y no por "la Chochera" Castillo.