Polémica en
el ring
La lesión del púgil
inglés Paul Ingle ha reavivado el debate
sobre la conveniencia del boxeo.
Reuters
El
boxeador inglés Paul Ingle
permanecía en condición
crítica ayer, pero los cirujanos que
retiraron un cuágulo de su cerebro
dijeron que están contentos con el
progreso de su recuperación.
Robert Battersby dijo en el Royal Hallamshire
Hospital que Ingle estaba "haciendo un buen
progreso" y que había sido colocado en un
aparato de asistencia respiratoria. Dijo que
Ingle daba señales de movimiento,
según Sky News.
Battersby dijo que se había visto
obligado a operar para retirar el cuágulo
del cerebro, que se mostraba también
agrandado, tras su segundo nocaut en el combate
por el título de los plumas,
versión de la Federación
Internacional de Boxeo (FIB) contra el
sudafricano Mbulelo Botile, el sábado
pasado.
Prohibición
El púgil de 28 años
quedó tendido en la lona en el
duodécimo y último asalto del
combate contra Botile en la defensa de su
título. El caso ha vuelto a levantar las
protestas en Gran Bretaña contra el boxeo
para que se prohiba dicho deporte.
"Prohiban ese deporte de bárbaros, el
boxeo ya ha dañado a demasiados
(deportistas)", dijo el titular de un comentario
destacado sobre boxeo en el diario The
Guardian.
"Que un hombre sufra daños cerebrales
después de que su cabeza haya recibido
puñetazos -de forma deliberada y con
precisión- es algo esperado", dijo el
diario.
"Repetimos nuestra largamente mantenida
creencia de que el boxeo no tiene lugar en una
sociedad civilizada", agregó.
El anestesista Jeffrey Cundy mantuvo el punto
de vista de la Asociación
Británica de Medicina de que el deporte
deber ser prohibido. "Estoy fuertemente en
contra (del boxeo). Lo que hemos visto en los
últimos diez años es una destacada
mejoría de cómo detectar los
síntomas de hemorragia cerebral pero se
puede tener los mejores doctores alrededor y no
siempre podrán ayudarte. Los boxeadores
todavía están muriendo", dijo.
El diario Independent estuvo de acuerdo en
considerar al boxeo como algo "de
bárbaros", pero argumentó contra
una prohibición basándose en que
"los que asumen el riesgo son adultos que
acceden a ello".
"La tragedia del señor Ingle
debería hacer pensar a los aficionados al
boxeo. Debería renunciar a su deporte,
pero sería algo equivocado para el estado
forzarles a hacerlo", dijo el periódico
en un destacado comentario.