Casos duermen
sueño de lo injusto
La impunidad en El Salvador viene del
pasado y permanece en el presente. Sería
alentador que no continuara en un futuro
incierto en el que siempre exista un saldo de
casos sin respuesta
- Alberto
López
- El Diario
de Hoy
Todo parece indicar que muchos casos, entre
los cuales se incluyen cinco en esta
página, están condenados a dormir
el sueño eterno en los archivos
judiciales, policiales o fiscales.
El mal no es sólo del pasado. Es del
presente y lamentablemente será
también del futuro. Los crímenes
son investigados y cubiertos por los medios de
comunicación.
Unos días están en la
opinión pública, en las
pláticas de medio mundo, pero con el
tiempo pasan de moda. Lo malo es que parece ser
que también pierden interés para
las autoridades policiales, fiscales y
judiciales que los investigan.
El director de la Policía Nacional
Civil (PNC), Mauricio Sandoval, dijo, el
año pasado, que muchas investigaciones
siguen en la agenda de sus inspectores
policiales y que a pesar de no tener resultados
concretos, las indagaciones
continúan.
De esa forma, casos, como el homicidio de la
presentadora radial de noticias Lorena Saravia,
la desaparición del joven Fernando Javier
Rodríguez, el asesinato de tres
estudiantes universitarias, entre otros,
continúan en el más profundo
sueño de la impunidad.
Tienen que pasar 10 años para que las
justicia salvadoreña declare un caso como
cerrado, lo que se conoce como
prescripción o extinción de la
persecución penal.
Después de ese tiempo, los casos van a
parar a los archivos y sólo
podrían reabrise en circunstancias muy
especiales con el visto bueno de tribunales
superiores que pueden ser de apelaciones o la
Corte Suprema.
Caso Fernando Javier
Fernando Javier Rodríguez
desapareció el 19 de agosto de 1996,
cuando llamaba desde un teléfono
público de la colonia Santa Clara, en
esta ciudad. La hipótesis es que Fernando
fue asesinado para suplantar a un sujeto y
cobrar un seguro. Una fallida prueba de ADN y un
trámite burocrático forense
impiden comprobar si un cuerpo que fue sepultado
con la identidad de Juan Carlos Calderón
es el de Fernando.
Caso Lorena Saravia
La presentadora radial de noticias Lorena
Saravia fue asesinada en un sector de una finca
del Volcán de San Salvador, el 24 de
agosto de 1997. La causa del crimen no
está clara ni existen sospechosos o
detenidos por el homicidio. Un numeroso grupo de
imputados fue liberado en 1998, después
de que se comprobara que la evidencia en su
contra era falsa.
Caso García Prieto
Ramón Mauricio García Prieto
fue asesinado el 10 de junio de 1994, en la
entrada de su casa y frente a su esposa y su
hijo de unos pocos meses de nacido. Al igual que
los demás casos, no existe un
móvil claro sobre la causa del crimen. A
pesar de que existe un hechor material ya
sentenciado en la cárcel, la familia de
la víctima ha exigido el esclarecimiento
de la autoría intelectual.
Caso Guth Zapata
Siegfried Guth Zapata, un directivo de una
corredora de bolsa, fue asesinado el 2 de
septiembre de 1996, mientras conducía su
vehículo en un área de la colonia
Escalón. Las causas del crimen,
así como los autores, no han sido
esclarecidas por las autoridades.
Caso universitarias
El 2 de junio de 1996, tres estudiantes
universitarias fueron asesinadas en un pupilaje
ubicado en los alrededores de la Alameda Juan
Pablo II de esta capital. El apartamento de las
jóvenes fue incendiado por el autor o
autores del crimen, para borrar evidencias.
Hasta la fecha, no hay capturas.