Lunes 18 de diciembre 2000


Casos duermen sueño de lo injusto

La impunidad en El Salvador viene del pasado y permanece en el presente. Sería alentador que no continuara en un futuro incierto en el que siempre exista un saldo de casos sin respuesta

Alberto López
El Diario de Hoy

Todo parece indicar que muchos casos, entre los cuales se incluyen cinco en esta página, están condenados a dormir el sueño eterno en los archivos judiciales, policiales o fiscales.

El mal no es sólo del pasado. Es del presente y lamentablemente será también del futuro. Los crímenes son investigados y cubiertos por los medios de comunicación.

Unos días están en la opinión pública, en las pláticas de medio mundo, pero con el tiempo pasan de moda. Lo malo es que parece ser que también pierden interés para las autoridades policiales, fiscales y judiciales que los investigan.

El director de la Policía Nacional Civil (PNC), Mauricio Sandoval, dijo, el año pasado, que muchas investigaciones siguen en la agenda de sus inspectores policiales y que a pesar de no tener resultados concretos, las indagaciones continúan.

De esa forma, casos, como el homicidio de la presentadora radial de noticias Lorena Saravia, la desaparición del joven Fernando Javier Rodríguez, el asesinato de tres estudiantes universitarias, entre otros, continúan en el más profundo sueño de la impunidad.

Tienen que pasar 10 años para que las justicia salvadoreña declare un caso como cerrado, lo que se conoce como prescripción o extinción de la persecución penal.

Después de ese tiempo, los casos van a parar a los archivos y sólo podrían reabrise en circunstancias muy especiales con el visto bueno de tribunales superiores que pueden ser de apelaciones o la Corte Suprema.

Caso Fernando Javier

Fernando Javier Rodríguez desapareció el 19 de agosto de 1996, cuando llamaba desde un teléfono público de la colonia Santa Clara, en esta ciudad. La hipótesis es que Fernando fue asesinado para suplantar a un sujeto y cobrar un seguro. Una fallida prueba de ADN y un trámite burocrático forense impiden comprobar si un cuerpo que fue sepultado con la identidad de Juan Carlos Calderón es el de Fernando.

Caso Lorena Saravia

La presentadora radial de noticias Lorena Saravia fue asesinada en un sector de una finca del Volcán de San Salvador, el 24 de agosto de 1997. La causa del crimen no está clara ni existen sospechosos o detenidos por el homicidio. Un numeroso grupo de imputados fue liberado en 1998, después de que se comprobara que la evidencia en su contra era falsa.

Caso García Prieto

Ramón Mauricio García Prieto fue asesinado el 10 de junio de 1994, en la entrada de su casa y frente a su esposa y su hijo de unos pocos meses de nacido. Al igual que los demás casos, no existe un móvil claro sobre la causa del crimen. A pesar de que existe un hechor material ya sentenciado en la cárcel, la familia de la víctima ha exigido el esclarecimiento de la autoría intelectual.

Caso Guth Zapata

Siegfried Guth Zapata, un directivo de una corredora de bolsa, fue asesinado el 2 de septiembre de 1996, mientras conducía su vehículo en un área de la colonia Escalón. Las causas del crimen, así como los autores, no han sido esclarecidas por las autoridades.

Caso universitarias

El 2 de junio de 1996, tres estudiantes universitarias fueron asesinadas en un pupilaje ubicado en los alrededores de la Alameda Juan Pablo II de esta capital. El apartamento de las jóvenes fue incendiado por el autor o autores del crimen, para borrar evidencias. Hasta la fecha, no hay capturas.


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