Lunes 18 de diciembre 2000


Hogar del Niño "Adalberto Guirola"
Una esperanza de ayuda para el nuevo año

Organizaciones y personas altruistas colaboran especialmente en la temporada navideña con las necesidades de los menores; sin embargo, son pocos los que ayudan de forma constante

Alejandra Salcedo
El Diario de hoy

La época navideña despierta en la ciudadanía un sentimiento de bondad y solidaridad cuando se trata de ayudar a los más desposeídos, sobre todo a los niños abandonados o maltratados.

Pequeños que no tuvieron la suerte de crecer en familia son llevados a hogares que se mantienen del presupuesto que les da el Instituto Salvadoreño de Protección al Menor (ISPM), y de la beneficencia pública.

Uno de ellos es el Hogar del Niño "Adalberto Guirola", ubicado en Nueva San Salvador, que alberga a 150 menores de ambos sexos, desde recién nacidos hasta mayores de 18 años. Además, recibe a niños especiales. La mayoría ha sido abandonada o maltratada por sus familiares.

Sor María Esther Ramírez, directora del hogar y religiosa de las hermanas Bethania, manifiesta que todos los años en esta época la institución recibe donativos de ropa, zapatos, alimentos, celebraciones y regalos para los pequeños.

Los regalos los hacen sentir importantes y queridos, pero muy pocos donantes comparten su tiempo con los niños.

Pocos recursos

Lastimosamente, las múltiples donaciones desaparecen con la Navidad, y las cuatro religiosas que atienden el hogar deben arreglárselas para enfrentar las necesidades de todo el año.

A partir de enero, inicia de nuevo la tarea de buscar padrinos a los niños, especialmente a aquellos que no tienen a nadie que responda por ellos y ayuden con los gastos escolares.

Sor Esther dice que algunas personas se interesan y colaboran, otras ni siquiera regresan.

Las medicinas son una de las mayores necesidades que tienen los infantes, sobre todo los niños especiales, ya que sus costos son bastante altos. También necesitan leche, zapatos y ropa para todas las edades.

Durante el año, las religiosas envían cartas a las empresas privadas para que les colaboren con alimentos, utensilios de limpieza y demás artículos.

Otra de las formas como satisfacen las demandas del hogar es mediante la venta de manualidades que los mismos niños realizan en el taller y de plantas de un vivero que está abierto al público.


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