Hogar
del Niño "Adalberto Guirola"
Una esperanza de ayuda
para el nuevo año
Organizaciones y personas altruistas
colaboran especialmente en la temporada
navideña con las necesidades de los
menores; sin embargo, son pocos los que ayudan
de forma constante
- Alejandra
Salcedo
- El Diario
de hoy
La
época navideña despierta en la
ciudadanía un sentimiento de bondad y
solidaridad cuando se trata de ayudar a los
más desposeídos, sobre todo a los
niños abandonados o maltratados.
Pequeños que no tuvieron la suerte de
crecer en familia son llevados a hogares que se
mantienen del presupuesto que les da el
Instituto Salvadoreño de
Protección al Menor (ISPM), y de la
beneficencia pública.
Uno de ellos es el Hogar del Niño
"Adalberto Guirola", ubicado en Nueva San
Salvador, que alberga a 150 menores de ambos
sexos, desde recién nacidos hasta mayores
de 18 años. Además, recibe a
niños especiales. La mayoría ha
sido abandonada o maltratada por sus
familiares.
Sor María Esther Ramírez,
directora del hogar y religiosa de las hermanas
Bethania, manifiesta que todos los años
en esta época la institución
recibe donativos de ropa, zapatos, alimentos,
celebraciones y regalos para los
pequeños.
Los regalos los hacen sentir importantes y
queridos, pero muy pocos donantes comparten su
tiempo con los niños.
Pocos recursos
Lastimosamente, las múltiples
donaciones desaparecen con la Navidad, y las
cuatro religiosas que atienden el hogar deben
arreglárselas para enfrentar las
necesidades de todo el año.
A partir de enero, inicia de nuevo la tarea
de buscar padrinos a los niños,
especialmente a aquellos que no tienen a nadie
que responda por ellos y ayuden con los gastos
escolares.
Sor Esther dice que algunas personas se
interesan y colaboran, otras ni siquiera
regresan.
Las medicinas son una de las mayores
necesidades que tienen los infantes, sobre todo
los niños especiales, ya que sus costos
son bastante altos. También necesitan
leche, zapatos y ropa para todas las edades.
Durante el año, las religiosas
envían cartas a las empresas privadas
para que les colaboren con alimentos, utensilios
de limpieza y demás artículos.
Otra de las formas como satisfacen las
demandas del hogar es mediante la venta de
manualidades que los mismos niños
realizan en el taller y de plantas de un vivero
que está abierto al público.