Atlacatl
El cumpleaños
de una colonia
Una casa no sólo son las paredes.
Dentro de ella se encuentra los colores,
cuadros, enseres y recuerdos que un día
llenaron las vidas de sus habitantes.
Más, todavía, si entre esas
construcciones se creció, celebró
o sufrió. Los habitantes de la colonia
Atlacatl saben el valor sentimental de ese
patrimonio y por ello celebraron con
ceremoniosidad la fundación de su
colonia
- Enrique
Miranda
- El Diario
de Hoy
La
suerte se decidió bajo la sombra de un
árbol de amate. Los favorecidos con el
sorteo ganaron el derecho de habitar los
apartamentos de los primeros edificios
multifamiliares de la recién construida
colonia Atlacatl.
Hoy, 40 años después, y muchos
edificios y viviendas más, esos primeros
habitantes de la residencial se reunieron, junto
a las nuevas generaciones de inquilinos, para
celebrar la fundación de la colonia.
Un comité especial organizó una
serie de eventos el sábado y ayer,
domingo, para recordar la fecha de
fundación. Alborada, serenata, misa de
acción de gracias y carnaval: una fiesta
para los multifamiliares, óctuples y
viviendas, junto con las historias, infancias y
adolescencias impregnadas en el concreto de la
paredes: el hogar.
Los habitantes que aún permanecen y
los que han visto crecer hasta tres generaciones
entre los pasajes llenos de casuarinas y
árboles de hule están muy
orgullosos del lugar donde viven.
Colonos
Uno de ellos, quien el sábado
recibió un diploma de fundador de la
colonia, es Fabio Palacios. El aún
recuerda que la primera cuota que pagó
por habitar su apartamento, allá por
1960, fue de 25 colones.
Esa cantidad le daba derecho a llevar a su
esposa y sus hijos a vivir a un apartamento de
la colonia. Pero eran nada más
arrendatarios de la vivienda.
Los primeros apartamentos de la colonia
fueron otorgados por una oficina estatal llamada
Mejoramiento Social, según recuerda don
Fabio.
El requisito para aspirar a una vivienda de
ese tipo era estar casado y no tener ninguna
propiedad.
Don Fabio Palacios, que en ese tiempo contaba
con 32 años, tramitó la
adquisición de una casa.
El fue uno de los favorecidos con el sorteo,
aunque se enteró luego por publicaciones
oficiales de la oficina.
Propietarios
Pero dese esa fecha, pasaron 22 años
para que el transformado Instituto de Vivienda
Urbana (IVU) les hiciera una propuesta de venta
de sus casas.
Don Fabio asegura que la propuesta resultaba
exorbitante. Por ello, se reunieron cientos de
familias de edificios multifamiliares de otras
residenciales de la capital que estaban en la
misma situación y, juntos, pagaron tres
abogados y lograron que un nuevo presidente del
IVU les propusiera venderles los apartamentos a
precios más módicos.
Hoy, don Fabio se siente orgulloso de vivir
en una de las colonias con mucha
tradición.
Una vida
Mucho ha cambiado en la residencial desde
aquel 16 de diciembre de 1960 .
La polvareda y los guayabales fueron cediendo
a las nuevas construcciones y las pintorescos
edificios multifamiliares.
Los vecinos se fueron, volvieron y otros
nuevos llegaron. Muchas vidas se formaron y
entrelazaron entre esas viviendas.
Don Fabio vio crecer allí a sus dos
hijos y también a sus nietos. Hoy, todos
han abandonado el lugar, pero cada fin de semana
sus nietos llegan a pasarla con él y su
esposa.
Hoy, satisfecho, abraza a su esposa en medio
de su fresco jardín, y dice estar
contento y dar gracias a Dios por haber podido
vivir en la colonia Atlacatl.