Lunes 18 de diciembre 2000


Atlacatl
El cumpleaños de una colonia

Una casa no sólo son las paredes. Dentro de ella se encuentra los colores, cuadros, enseres y recuerdos que un día llenaron las vidas de sus habitantes. Más, todavía, si entre esas construcciones se creció, celebró o sufrió. Los habitantes de la colonia Atlacatl saben el valor sentimental de ese patrimonio y por ello celebraron con ceremoniosidad la fundación de su colonia

Enrique Miranda
El Diario de Hoy

La suerte se decidió bajo la sombra de un árbol de amate. Los favorecidos con el sorteo ganaron el derecho de habitar los apartamentos de los primeros edificios multifamiliares de la recién construida colonia Atlacatl.

Hoy, 40 años después, y muchos edificios y viviendas más, esos primeros habitantes de la residencial se reunieron, junto a las nuevas generaciones de inquilinos, para celebrar la fundación de la colonia.

Un comité especial organizó una serie de eventos el sábado y ayer, domingo, para recordar la fecha de fundación. Alborada, serenata, misa de acción de gracias y carnaval: una fiesta para los multifamiliares, óctuples y viviendas, junto con las historias, infancias y adolescencias impregnadas en el concreto de la paredes: el hogar.

Los habitantes que aún permanecen y los que han visto crecer hasta tres generaciones entre los pasajes llenos de casuarinas y árboles de hule están muy orgullosos del lugar donde viven.

Colonos

Uno de ellos, quien el sábado recibió un diploma de fundador de la colonia, es Fabio Palacios. El aún recuerda que la primera cuota que pagó por habitar su apartamento, allá por 1960, fue de 25 colones.

Esa cantidad le daba derecho a llevar a su esposa y sus hijos a vivir a un apartamento de la colonia. Pero eran nada más arrendatarios de la vivienda.

Los primeros apartamentos de la colonia fueron otorgados por una oficina estatal llamada Mejoramiento Social, según recuerda don Fabio.

El requisito para aspirar a una vivienda de ese tipo era estar casado y no tener ninguna propiedad.

Don Fabio Palacios, que en ese tiempo contaba con 32 años, tramitó la adquisición de una casa.

El fue uno de los favorecidos con el sorteo, aunque se enteró luego por publicaciones oficiales de la oficina.

Propietarios

Pero dese esa fecha, pasaron 22 años para que el transformado Instituto de Vivienda Urbana (IVU) les hiciera una propuesta de venta de sus casas.

Don Fabio asegura que la propuesta resultaba exorbitante. Por ello, se reunieron cientos de familias de edificios multifamiliares de otras residenciales de la capital que estaban en la misma situación y, juntos, pagaron tres abogados y lograron que un nuevo presidente del IVU les propusiera venderles los apartamentos a precios más módicos.

Hoy, don Fabio se siente orgulloso de vivir en una de las colonias con mucha tradición.

Una vida

Mucho ha cambiado en la residencial desde aquel 16 de diciembre de 1960 .

La polvareda y los guayabales fueron cediendo a las nuevas construcciones y las pintorescos edificios multifamiliares.

Los vecinos se fueron, volvieron y otros nuevos llegaron. Muchas vidas se formaron y entrelazaron entre esas viviendas.

Don Fabio vio crecer allí a sus dos hijos y también a sus nietos. Hoy, todos han abandonado el lugar, pero cada fin de semana sus nietos llegan a pasarla con él y su esposa.

Hoy, satisfecho, abraza a su esposa en medio de su fresco jardín, y dice estar contento y dar gracias a Dios por haber podido vivir en la colonia Atlacatl.


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