Jurado deja libre a
busero Ruta 201
La decisión de un jurado de
conciencia de liberar de cargos a un busero que
provocó un accidente dejó un
sinsabor del que la Fiscalía aún
no se repone y mucho menos encuentra
explicación
- María
T. Pérez
- El Diario
de Hoy
La Fiscalía estaba segura de que
conseguiría la condena para el
responsable de un accidente que cobró la
vida de una joven universitaria, pero la
conciencia de un jurado dictó todo lo
contrario.
Un tribunal de conciencia no halló
razones para condenar al motorista José
Orlando Jordán Velásquez, de 30
años, quien provocó un accidente
que le costó la vida a la joven Karla
Isabel Polanco, de 22 años, y dejó
con graves heridas a Manuel Josaías
Martínez Guardado, René Orlando
Ramírez y Lázaro Antonio Ruiz.
El 5 de diciembre, tras la celebración
de un jurado, Jordán Velásquez fue
exonerado de culpa en el Juzgado Tercero de
Sentencia de San Salvador.
Pudo más la conciencia de un
extraño jurado que la lucha de la madre
de la víctima, doña Luz de
Polanco, quien pedía justicia por la
muerte de su amada hija.
La fiscal que llevó el caso, en la
Unidad de Vida de la Fiscalía, Nidia
Ariana Hernández, explicó que no
había ni el mínimo de dudas sobre
la culpabilidad de Jordán
Velásquez.
"Presentamos todo tipo de pruebas, pero como
no hay manera de calificar por qué
razón el jurado absuelve o condena, no
podemos decir más sobre el asunto", dijo
la fiscal a EL DIARIO DE HOY.
El busero conducía un bus de la Ruta
201 que chocó contra un microbús
de la Ruta 44, en el cual viajaba la joven hacia
su trabajo.
Por el impacto, la joven fue lanzada del
microbús y el bus pasó sobre ella.
Decenas de personas colaboraron en el momento y
detuvieron al sujeto, quien intentaba huir de la
escena del crimen.
El sinsabor que dejó la
resolución del jurado ha provocado que
las autoridades del Ministerio Público
piensen en solicitar una revisión a los
requisitos para ser parte de un jurado.
No hay justicia
"La gente no piensa en la demás
gente", dice la fiscal, al comentar que no
existe capacidad de valoración de pruebas
por parte de los jurados.
Mucho menos piensan en el impacto que
tendrán sus decisiones sobre las
víctimas o las familias de
éstas.
De acuerdo con Hernández, en este
caso, pesó más, el sentimentalismo
que las pruebas presentadas.
El sujeto manifestó que estaba
arrepentido y se presentó como una
víctima ante los jurados."No hubo
justicia. No es posible que un jurado termine
con un trabajo serio donde se encontró
responsables", señaló.