Lunes 18 de diciembre 2000


Familia llora la muerte de hija

Este año, unas 800 personas sufrieron lesiones o fallecieron en accidentes del transporte público. La familia Polanco es una víctima

Daysi Carolina Amaya
El Diario de Hoy

Veintidós años no fueron suficientes. Apenas comenzaba a vivir.

Karla Isabel Polanco Rugamas, una estudiante de segundo año de Derecho, murió el 22 de abril en esta capital, cuando el microbús en el que se transportaba fue embestido por un autobús interdepartamental.

Ocho meses después de la tragedia, su familia busca la paz y la justicia, pero ésta le falló sin ninguna consideración el 5 de diciembre.

"El corazón se me ha deshecho", dice Luz del Carmen de Polanco, madre de la víctima.

Además de su tristeza, ella experimenta la frustración y el dolor de ese día de diciembre, cuando un jurado absolvió de cargos a José Orlando Jordán Velásquez, quien, según las pruebas, además de irrespetar el alto había ingerido alcohol cuando conducía el bus de la Ruta 201, de Santa Ana.

El accidente se produjo entre los bulevares Los Próceres y La Sultana, el Sábado de Gloria, cuando la joven se dirigía a su trabajo en Antiguo Cuscatlán.

Llena de vida

Doña Carmen habla desde su hogar sobre la niñez de su hija y el futuro que pudo haber tenido.

Dice que desde pequeña Karla fue espontánea, inquieta y muy lista, a los 4 años ya podía leer y escribir.

Estudiaba en la Universidad Francisco Gavidia y en sus horas libres se desempeñaba como secretaria de la Gerencia en un supermercado.

El día del funeral, compañeros de trabajo se acercaron a ella para agradecerle por la generosidad de la joven.

Manifestaron que, en una ocasión, Karla ayudó para que una entidad le diera un aparato auditivo a un empacador; buscó también la manera para evitar que despidieran a un empleado y, otra vez, muy preocupada, ayudó a curar la herida de una compañera.

La decisión del jurado ha sido también un golpe muy duro para Carlos Francisco Polanco, padre de Karla, y Mauricio Antonio Polanco, de 28 años, hermano.

Para ellos, la justicia en el país no se cumple.

Don Carlos dice que las autoridades no sancionan ni siquiera con un año de cárcel y mucho menos le suspenden la licencia a los responsables de los accidentes de tránsito que causan tanto dolor.

"No se valora la vida del mismo pueblo", dice.

Doña Carmen manifiesta que su hija creció con la mentalidad de "nunca te voy a dejar", y que tanto le decía a sus padres. Esta Navidad, dice, hay un gran vacío. Cada recuerdo le golpea el alma.


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