Lunes 18 de diciembre 2000


Limeño ya se siente campeón

El cuadro cuchero goleó al Atlético Balboa y puso un pie en la final. Su gente festejó el triunfo con gritos de ¡Limeño, campeón!

Roberto Aguila

Atlético Balboa fue rival de peso hasta que se produjo la expulsión de Elenilson Guardado y quedó disminuido. En los primeros minutos el equipo porteño montó una trinchera defensiva con siete hombres para recuperar la pelota. Pero lo más significativo de su funcionamiento fue que tuvo arrestos para realizar ofensiva.

Por eso pudo complicar a Municipal Limeño, porque al margen de establecer un marcaje sin fisuras, le ahogó la salida dividiendo la pelota y compartiendo por igual las acciones de ataque. Es decir, que Balboa respondía cada situación de gol de Limeño con una propia.

Así, una situación de gol que se perdió Jair Camero frente al arco porteño, tuvo su respuesta en el otro arco con una acción punzante de René Bonilla, entrando por la izquierda y perdonando a Santos Rivera al tirar desviado.

Este panorama duró hasta el minuto 38, hasta que Agustín Benítez derribó a Rudy Corrales dentro del área cometiendo penal. Lo cobró Carlos Villarreal poniendo a ganar a Limeño 1-0, y dos minutos después se fue expulsado Guardado y se acabó el Ciclón.

El otro Limeño

A partir de aquí apareció el otro Municipal Limeño, el de la pausa, el generoso para volcarse íntegro sobre el arco rival y hacerse dueño del partido. Explotando la ventaja numérica y consciente de sus propios recursos, el cuadro cuchero se hizo sentir en el ataque.

Toda la marca que desplegaba Balboa del medio campo hacia atrás desapareció, y Limeño encontró despejado el camino al gol. Tanto, que solamente necesitó siete minutos del segundo tiempo para anotar su segundo gol, tras un centro de Marvin Benítez que conectó en el segundo palo Deris Umanzor para batir a Carlos López.

Mario Martínez, el técnico de Balboa, quiso recomponer a su equipo enviando al terreno de juego a Denys Centeno Renau y a Hugo Sarmiento, pero la imagen del Ciclón siguió igual. Por consiguiente, tanto Marvin Benítez como Manuel Carranza, los laterales limeños, continuaron agregándose a los volantes y delanteros para formar un tandem ofensivo envolvente.

Balboa, para entonces obligado a desplegar una función más defensiva que otra cosa, logró mantener cerrados los espacios de remate por algún tiempo, pero la presión limeña fue tanta que no la soportó, y sobre el minuto 77 Rudy Corrales le marcó el 3-0.

Después vinieron los cambios en Limeño -Josué Galdámez por Villarreal, Manuel Bonilla por Galán, y Magdonio Corrales por Camero-, y el equipo se metió en un ritmo conservador, teniendo la pelota para hacer pasar los minutos. A esas alturas el Atlético Balboa ya no tenía nada para responder, y el equipo cuchero finalizó sin aspavientos.

Con el pie en la final

Con este triunfo abultado, a Municipal Limeño sólo le basta con conseguir un empate o perder por 1-0, 2-0 o por el mismo marcador en el partido de vuelta, para estar en la final. Esto último -perder por 3-0- es así por la ventaja que le da el haber terminado en la primera posición.

Sin embargo, en el criterio de Agustín Alberto Castillo, su técnico, Municipal Limeño irá por el triunfo en el otro partido, porque no quiere desperdiciar la actitud ganadora que ha asumido sus hombres.

Por otro lado, es el partido propicio para hacer ensayos, probar variantes y conservar el ritmo. Esto es, pensando en la final, que por los resultados que se dieron probablemente sea con Aguila.

Tal como lo gritó su gente celebrando la victoria, Municipal Limeño se tira con todo para ser campeón.


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