Limeño ya se
siente campeón
El cuadro cuchero goleó al
Atlético Balboa y puso un pie en la
final. Su gente festejó el triunfo con
gritos de ¡Limeño,
campeón!
Roberto
Aguila
Atlético
Balboa fue rival de peso hasta que se produjo la
expulsión de Elenilson Guardado y
quedó disminuido. En los primeros minutos
el equipo porteño montó una
trinchera defensiva con siete hombres para
recuperar la pelota. Pero lo más
significativo de su funcionamiento fue que tuvo
arrestos para realizar ofensiva.
Por eso pudo complicar a Municipal
Limeño, porque al margen de establecer un
marcaje sin fisuras, le ahogó la salida
dividiendo la pelota y compartiendo por igual
las acciones de ataque. Es decir, que Balboa
respondía cada situación de gol de
Limeño con una propia.
Así, una situación de gol que
se perdió Jair Camero frente al arco
porteño, tuvo su respuesta en el otro
arco con una acción punzante de
René Bonilla, entrando por la izquierda y
perdonando a Santos Rivera al tirar
desviado.
Este panorama duró hasta el minuto 38,
hasta que Agustín Benítez
derribó a Rudy Corrales dentro del
área cometiendo penal. Lo cobró
Carlos Villarreal poniendo a ganar a
Limeño 1-0, y dos minutos después
se fue expulsado Guardado y se acabó el
Ciclón.
El otro Limeño
A partir de aquí apareció el
otro Municipal Limeño, el de la pausa, el
generoso para volcarse íntegro sobre el
arco rival y hacerse dueño del partido.
Explotando la ventaja numérica y
consciente de sus propios recursos, el cuadro
cuchero se hizo sentir en el ataque.
Toda la marca que desplegaba Balboa del medio
campo hacia atrás desapareció, y
Limeño encontró despejado el
camino al gol. Tanto, que solamente
necesitó siete minutos del segundo tiempo
para anotar su segundo gol, tras un centro de
Marvin Benítez que conectó en el
segundo palo Deris Umanzor para batir a Carlos
López.
Mario Martínez, el técnico de
Balboa, quiso recomponer a su equipo enviando al
terreno de juego a Denys Centeno Renau y a Hugo
Sarmiento, pero la imagen del Ciclón
siguió igual. Por consiguiente, tanto
Marvin Benítez como Manuel Carranza, los
laterales limeños, continuaron
agregándose a los volantes y delanteros
para formar un tandem ofensivo envolvente.
Balboa, para entonces obligado a desplegar
una función más defensiva que otra
cosa, logró mantener cerrados los
espacios de remate por algún tiempo, pero
la presión limeña fue tanta que no
la soportó, y sobre el minuto 77 Rudy
Corrales le marcó el 3-0.
Después vinieron los cambios en
Limeño -Josué Galdámez por
Villarreal, Manuel Bonilla por Galán, y
Magdonio Corrales por Camero-, y el equipo se
metió en un ritmo conservador, teniendo
la pelota para hacer pasar los minutos. A esas
alturas el Atlético Balboa ya no
tenía nada para responder, y el equipo
cuchero finalizó sin aspavientos.
Con el pie en la final
Con este triunfo abultado, a Municipal
Limeño sólo le basta con conseguir
un empate o perder por 1-0, 2-0 o por el mismo
marcador en el partido de vuelta, para estar en
la final. Esto último -perder por 3-0- es
así por la ventaja que le da el haber
terminado en la primera posición.
Sin embargo, en el criterio de Agustín
Alberto Castillo, su técnico, Municipal
Limeño irá por el triunfo en el
otro partido, porque no quiere desperdiciar la
actitud ganadora que ha asumido sus hombres.
Por otro lado, es el partido propicio para
hacer ensayos, probar variantes y conservar el
ritmo. Esto es, pensando en la final, que por
los resultados que se dieron probablemente sea
con Aguila.
Tal como lo gritó su gente celebrando
la victoria, Municipal Limeño se tira con
todo para ser campeón.