Vientos de
guerra
El clásico de Avellaneda se
disputó enmedio de un clima
atroz.
Agencia
EFE
El
Independiente hundió aun más a
Rácing Club al derrotarlo 2-0 en partido
adelantado de la última jornada del
torneo de la primera división del
fútbol argentino, y que fue precedido por
una virtual declaración de guerra entre
las hinchadas de ambos clubes.
El partido fue suspendido cuando faltaban
once minutos para el final cuando en las
tribunas la policía se enfrentó
con balas de goma y gases lacrimógenos a
un grupo de fanáticos racinguistas que
había robado banderas de Independiente y
que respondió a la represión con
piedras, palos y otros objetos contundentes.
El primer gol lo convirtió el juvenil
centrocampista Esteban Cambiasso ('28) al
conectar de cabeza un preciso centro del
delantero uruguayo Diego Forlán, mientras
el segundo fue obra de Matías Vuoso
('55), tras una gran jugada individual del
volante Daniel Garnero.
Con este triunfo, el equipo de la casaca roja
quedó en la mitad de la tabla de
posiciones con 23 puntos, mientras Rácing
Club, sumido en un proceso de quiebra por deudas
millonarias, cerró la peor campaña
de su historia, pues está en la
retaguardia con sólo once unidades y
amenazado por el descenso.
El partido, disputado en el estadio
racinguista, a unos pocos kilómetros al
sur de Buenos Aires, estuvo precedido por
amenazas que se cruzaron las barras bravas de
ambos clubes, lo cual forzó a la
policía a movilizar unos 900 agentes para
tratar de evitar incidentes.
Antes del partido entre los clásicos
rivales, fueron arrestados cerca de un centenar
de hinchas de uno y otro club, once de los
cuales portaban cuchillos y otros elementos
cortantes, según los primeros informes
policiales.