Yo quiero ser
beisbolista
La contratación de Alex
Rodríguez por $252 millones de
dólares ha despertado el debate de si
cualquier atleta vale esa cantidad de dinero.
Rodríguez se une a un grupo selecto de
deportistas con contratos
multimillonarios.
Oscar
Guerra
Esta
escena es de una familia común y
corriente, en un país común y
corriente, en un día común y
corriente.
"Hijo, ya pensaste qué querés
ser cuando seas grande", dice la madre.
"Sí, mamá", responde el muchacho.
La ilusión de todo padre de familia es
que uno de sus retoños se incline por la
medicina, la ingeniería o cualquier
carrera universitaria que no esté ligada
de manera directa con el arte.
Pero el joven, de unos catorce años,
sale con el temible: "Quiero ser
deportista".
La mayoría de niños
sueñan con algún día
convertir un gol espectacular, la canasta del
triunfo o el cuadrangular que vale una serie
mundial. Con ello viene la fama, la fortuna y la
oportunidad de ser conocido como el deportista
mejor pagado de todo el mundo.
Ese sueño se acaba de hacer realidad
para el parador en corto dominicano Alex
Rodríguez, contratado por los Rangers de
Texas para los próximas diez temporadas
por la pornográfica suma de $252 millones
de dólares, unos ¢2,205 millones de
colones, que lo convierten en el deportista
mejor pagado de todos los tiempos.
Rodríguez, de 25 años,
percibirá un salario promedio para los
próximos siete años
(después tiene la opción de quedar
de nuevo como agente libre) de $25,2 millones de
dólares.
De inmediato surgió el debate sobre si
alguien vale realmente eso. No hay duda que
Rodríguez, que la temporada anterior
terminó con un porcentaje de bateo de
.316, 41 cuadrangulares, 175 imparables y 132
carreras impulsadas, es el pelotero con mayor
protección a futuro de las Grandes Ligas
y además posee carisma y todos los buenos
valores que la sociedad espera de un
deportista.
Sin embargo, si se toman en cuenta algunos
factores monetarios, más de alguno
fruncirá el ceño. Por ejemplo,
hace tres años los antiguos dueños
de los Rangers, un grupo de inversionistas que
incluía al presidente electo de los
Estados Unidos, George W. Bush, vendieron la
franquicia por $250 millones. Claro, la
suspicacia brinca.
Los Rangers fueron adquiridos por el magnate
de la televisión por cable Tom Hicks. De
acuerdo al último informe
económico que ofreció la revista
especializada Forbes Magazine el valor actual
del equipo, incluido su seminuevo campo del
Ballpark, es de $294 millones de
dólares.
"Creemos que Rodríguez tiene ese valor
porque será el jugador que nos permita
convertirnos en un equipo campeón en los
próximos años", dijo Hicks cuando
trató de justificar el fichaje
histórico. "Alex es el profesional que
nos hará ver cumplido el sueño de
ganar una Serie Mundial", reza un párrafo
de la nota de la agencia EFE el día de la
firma del contrato.
Los colegas
Pero Alex no es el único. En las
primeros tres días de las negociaciones
de invierno, una especie de rueda de negocios
entre los agentes de los jugadores y los
dueños de los equipos, ya se
habían negociado casi tres cuartos de
billón de dólares.
Sólo entre tres jugadores
latinomericanos sumaron $480 millones. A los
$252 de Rodríguez se añadieron
sendos contratos para Manny Ramírez, de
parte de los Medias Rojas de Boston, por $160
miiones, y para Carlos Delgado, que
renovó con los Azulejos de Toronto por
cuatro temporadas y $68 millones.
La fiebre del dinero comenzó hace
cuatro años, cuando en 1996, los Lakers
de Los Angeles desembolsaron $120 millones de
dólares por hacerse de los servicios de
Shaquille O'Neal. A partir de entonces el
baloncesto marcó la pauta en cuanto a
negociaciones, llegando a tener en Kevin Garnett
al jugador con el contrato más jugoso,
por $126 millones.
Es más, O'Neal acaba de firmar una
extensión de contrato por tres temporadas
más por $88 millones, lo que lo
sitúa con un gran total de $208 millones.
Pero aún así, muy detrás de
Alex.
El deporte rey estadounidense no se iba a
quedar atrás. Para la temporada anterior,
los Dodgers de Los Angeles rompieron por primera
vez la barrera de los cien millones para firmar
al lanzador Kevin Brown. Comenzó la bola
de nieve.
Empero, en el caso de la NBA ya existe una
complicada Ley de tope salarial, que obliga a
los equipos a no excederse con el salario anual
de la plantilla, por lo que las operaciones
tienden siempre a ser limitadas. Sin duda, las
autoridades de la Liga de béisbol
más importante del mundo deben tener ya
sus barbas en remojo para encontrarle una
restricción a todo esto.
Las comparaciones
Sandy Alderson, vicepresidente ejecutivo de
la oficina del comisionado, Bud Selig,
calificó el contrato de "asombroso" y
poco realista con la crisis económica que
se vive dentro del béisbol
profesional.
"No tiene ningún sentido que un
jugador pueda ganar más dinero de lo que
valen muchas plantillas de equipos que militan
en la misma liga", destacó Alderson.
De hecho la ironía es que
Rodríguez tiene ya garantizados
más millones que lo valen la mitad de los
equipos profesionales dentro de las Grandes
Ligas, de la NBA, de la NFL y de la NHL, las
otras tres ligas importantes del deporte
profesional en Estados Unidos.
De acuerdo a una lista publicada por la
revista Sports Illustrated, Rodríguez se
ubica en la posición número doce
de las franquicias con mayor valor. En primer
lugar se encuentran los Yankees de Nueva York,
con $544 millones.
Pongamos el caso de Alex en El Salvador. Con
la entrada en vigencia de la Ley de
Integración Monetaria, el pelotero
recibirá en su primer año de
contrato ¢220.5 millones de colones, algo
así como ¢18,375 millones de colones
al mes.
Asumiendo que Rodríguez cumple los
diez años jugando para los Rangers y
recibe su salario total, éste
tendrá en su cuenta bancaria el
equivalente al 12 por ciento del total del
presupuesto general de El Salvador en el
año 2000. El doble de lo que se le
otorgan a los 262 municipios de el
país.
Pero tampoco hay que olvidar que los equipos
no pagan por gusto. Antes de hacer cualquier
transacción hay un grupo que analiza los
pros y contras del negocio. Calculan
cuánto pueden ganar por los derechos de
transmisión de sus encuentros, la venta
de boletos, las ventas de toda la
mercancía con el nombre de su nueva
estrella o cualquier cosa que les reporte
réditos.
Alex Rodríguez es apenas la punta de
un iceberg, que se pinta más grande que
el que hundió al Titanic, pero que a su
vez le da al deporte una nueva categoría,
que eleva a sus hombres insignias a niveles
insospechados, sobrepasando incluso a hombres de
negocios.
A los niños no les importan los
millones hasta que tienen alguna noción
de la dimensión que envuelven. Por ello,
los sueños de todos ellos siguen teniendo
más valor que cualquier contrato.