Lunes 18 de diciembre 2000


Yo quiero ser beisbolista

La contratación de Alex Rodríguez por $252 millones de dólares ha despertado el debate de si cualquier atleta vale esa cantidad de dinero. Rodríguez se une a un grupo selecto de deportistas con contratos multimillonarios.

Oscar Guerra

Esta escena es de una familia común y corriente, en un país común y corriente, en un día común y corriente.

"Hijo, ya pensaste qué querés ser cuando seas grande", dice la madre. "Sí, mamá", responde el muchacho. La ilusión de todo padre de familia es que uno de sus retoños se incline por la medicina, la ingeniería o cualquier carrera universitaria que no esté ligada de manera directa con el arte.

Pero el joven, de unos catorce años, sale con el temible: "Quiero ser deportista".

La mayoría de niños sueñan con algún día convertir un gol espectacular, la canasta del triunfo o el cuadrangular que vale una serie mundial. Con ello viene la fama, la fortuna y la oportunidad de ser conocido como el deportista mejor pagado de todo el mundo.

Ese sueño se acaba de hacer realidad para el parador en corto dominicano Alex Rodríguez, contratado por los Rangers de Texas para los próximas diez temporadas por la pornográfica suma de $252 millones de dólares, unos ¢2,205 millones de colones, que lo convierten en el deportista mejor pagado de todos los tiempos.

Rodríguez, de 25 años, percibirá un salario promedio para los próximos siete años (después tiene la opción de quedar de nuevo como agente libre) de $25,2 millones de dólares.

De inmediato surgió el debate sobre si alguien vale realmente eso. No hay duda que Rodríguez, que la temporada anterior terminó con un porcentaje de bateo de .316, 41 cuadrangulares, 175 imparables y 132 carreras impulsadas, es el pelotero con mayor protección a futuro de las Grandes Ligas y además posee carisma y todos los buenos valores que la sociedad espera de un deportista.

Sin embargo, si se toman en cuenta algunos factores monetarios, más de alguno fruncirá el ceño. Por ejemplo, hace tres años los antiguos dueños de los Rangers, un grupo de inversionistas que incluía al presidente electo de los Estados Unidos, George W. Bush, vendieron la franquicia por $250 millones. Claro, la suspicacia brinca.

Los Rangers fueron adquiridos por el magnate de la televisión por cable Tom Hicks. De acuerdo al último informe económico que ofreció la revista especializada Forbes Magazine el valor actual del equipo, incluido su seminuevo campo del Ballpark, es de $294 millones de dólares.

"Creemos que Rodríguez tiene ese valor porque será el jugador que nos permita convertirnos en un equipo campeón en los próximos años", dijo Hicks cuando trató de justificar el fichaje histórico. "Alex es el profesional que nos hará ver cumplido el sueño de ganar una Serie Mundial", reza un párrafo de la nota de la agencia EFE el día de la firma del contrato.

Los colegas

Pero Alex no es el único. En las primeros tres días de las negociaciones de invierno, una especie de rueda de negocios entre los agentes de los jugadores y los dueños de los equipos, ya se habían negociado casi tres cuartos de billón de dólares.

Sólo entre tres jugadores latinomericanos sumaron $480 millones. A los $252 de Rodríguez se añadieron sendos contratos para Manny Ramírez, de parte de los Medias Rojas de Boston, por $160 miiones, y para Carlos Delgado, que renovó con los Azulejos de Toronto por cuatro temporadas y $68 millones.

La fiebre del dinero comenzó hace cuatro años, cuando en 1996, los Lakers de Los Angeles desembolsaron $120 millones de dólares por hacerse de los servicios de Shaquille O'Neal. A partir de entonces el baloncesto marcó la pauta en cuanto a negociaciones, llegando a tener en Kevin Garnett al jugador con el contrato más jugoso, por $126 millones.

Es más, O'Neal acaba de firmar una extensión de contrato por tres temporadas más por $88 millones, lo que lo sitúa con un gran total de $208 millones. Pero aún así, muy detrás de Alex.

El deporte rey estadounidense no se iba a quedar atrás. Para la temporada anterior, los Dodgers de Los Angeles rompieron por primera vez la barrera de los cien millones para firmar al lanzador Kevin Brown. Comenzó la bola de nieve.

Empero, en el caso de la NBA ya existe una complicada Ley de tope salarial, que obliga a los equipos a no excederse con el salario anual de la plantilla, por lo que las operaciones tienden siempre a ser limitadas. Sin duda, las autoridades de la Liga de béisbol más importante del mundo deben tener ya sus barbas en remojo para encontrarle una restricción a todo esto.

Las comparaciones

Sandy Alderson, vicepresidente ejecutivo de la oficina del comisionado, Bud Selig, calificó el contrato de "asombroso" y poco realista con la crisis económica que se vive dentro del béisbol profesional.

"No tiene ningún sentido que un jugador pueda ganar más dinero de lo que valen muchas plantillas de equipos que militan en la misma liga", destacó Alderson.

De hecho la ironía es que Rodríguez tiene ya garantizados más millones que lo valen la mitad de los equipos profesionales dentro de las Grandes Ligas, de la NBA, de la NFL y de la NHL, las otras tres ligas importantes del deporte profesional en Estados Unidos.

De acuerdo a una lista publicada por la revista Sports Illustrated, Rodríguez se ubica en la posición número doce de las franquicias con mayor valor. En primer lugar se encuentran los Yankees de Nueva York, con $544 millones.

Pongamos el caso de Alex en El Salvador. Con la entrada en vigencia de la Ley de Integración Monetaria, el pelotero recibirá en su primer año de contrato ¢220.5 millones de colones, algo así como ¢18,375 millones de colones al mes.

Asumiendo que Rodríguez cumple los diez años jugando para los Rangers y recibe su salario total, éste tendrá en su cuenta bancaria el equivalente al 12 por ciento del total del presupuesto general de El Salvador en el año 2000. El doble de lo que se le otorgan a los 262 municipios de el país.

Pero tampoco hay que olvidar que los equipos no pagan por gusto. Antes de hacer cualquier transacción hay un grupo que analiza los pros y contras del negocio. Calculan cuánto pueden ganar por los derechos de transmisión de sus encuentros, la venta de boletos, las ventas de toda la mercancía con el nombre de su nueva estrella o cualquier cosa que les reporte réditos.

Alex Rodríguez es apenas la punta de un iceberg, que se pinta más grande que el que hundió al Titanic, pero que a su vez le da al deporte una nueva categoría, que eleva a sus hombres insignias a niveles insospechados, sobrepasando incluso a hombres de negocios.

A los niños no les importan los millones hasta que tienen alguna noción de la dimensión que envuelven. Por ello, los sueños de todos ellos siguen teniendo más valor que cualquier contrato.


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