Merecido pero
ingrato
Aguila había sido más
práctico que Firpo antes de que
ocurrieran las expulsiones. Después,
cuando Firpo no tuvo otro recurso que tirarse
atrás para no ser goleado, Aguila
desnudó incapacidad para hacerlo.
Roberto
Aguila
El
partido tuvo dos caras. Una, cuando Aguila
mostró característica pujanza
ofensiva. Y otra, cuando Firpo se quedó
con ocho hombres y se metió atrás
tratando de no ser goleado.
En la primera Aguila fue más
práctico, porque teniendo menos la pelota
supo darle valor a su escasa posesión, y
se puso a ganar cómodamente 2-0. Esta
diferencia, más que un producto de la
presión en ataque que registró
Aguila en el primer tiempo, fue el resultado de
la estrategia defensiva utilizada por Firpo.
Siempre hemos desechado la marca personal
como recurso defensivo, porque se pierden
más facilmente las marcas que jugando en
zona. Y Firpo cometió ese error cuando
destinó a Mauricio Do Santos para
perseguir permanentemente a Adrián
Mahía y éste lo sacó de
posición muchas veces, dejando huecos en
el fondo pampero que Aguila explotó muy
bien.
Normalmente Firpo utiliza dos 'stoppers'
defensivos, con Do Santos por la derecha y Memo
García por la izquierda, y ambos cruzando
por la espalda de su lateral cuando éste
es superado. Pero esta vez, con Do Santos sacado
de posición por los movimientos de
Mahía, el lateral Nelson Montoya no tuvo
más auxilio que el cierre desesperado del
líbero Carlos Joya.
En consecuencia, por ese lado
enncontró Aguila el hueco más
factible para entrar, porque sólo le
bastaba juntar a Néstor Morales con
Sampaio para superar a Montoya, obligar a Joya
al cierre y abrir el hueco para meter el centro
venenoso. Así marcó Aguila su
primer gol, con centro de Morales y cabezazo de
Meza Mayén.
Es cierto que Aguila también
destinó a Meza Mayén para
perseguir a Fredy González Víchez,
pero sin que 'el Negro' se saliera de su zona.
Así Aguila siempre se mantuvo compacto
defensivamente a pesar de que Firpo, luego del
gol, le quitó la pelota y lo
presionó en busca del empate.
La otra diferencia funcional impuesta por
Aguila fue la manera de manejarse en
posesión de pelota. El equipo naranja
supo ponerla en el piso y provocar
circulación a través de Sampaio,
de Jorge Rodríguez y de Kilmar
Jiménez, mientras Firpo derivó
muchas veces en el pelotazo como vía de
llegada, situación en la que tanto Celio
Rodríguez y González Víchez
perdieron siempre.
La otra cara
Esta surgió cuando al árbitro
Nery Adalberto Alfaro se le ocurrió
acabar con el espectáculo usando la
tarjeta roja. Firpo se quedó con ocho
hombres y no tuvo otro recurso que meterse
atrás para evitar ser goleado. Entonces
ya no hubo partido, porque la lucha no fue
más que un ataque contra defensa en donde
el único inetrés del
público era saber si Aguila era capaz de
explotar todas las ventajas que se le
presentaban.
Y aquí le caben todos los reparos del
mundo al cuadro emplumado, porque no solamente
no pudo hacerlo, sino que desnudó su
impotencia para liquidar a un rival que ya no
tenía nada. Aguila demostró que no
tiene recursos para manejarse frente a un equipo
que lo espera atrás, que le regala el
terreno, la pelota y la iniciativa y renuncia
hasta a la más modesta proyección
ofensiva.
Aguila, con sus zagueros centrales ubicados
más allá del centro del campo y
con todo el frente de ataque explotable, no fue
capaz de utilizar el toque, la
circulación y el desmarque para fabricar
espacios de remate, y se metió en la
maniobra menos aconsejable: el centro a la olla,
recurso que sólo sirvió para que
Do Santos se luciera como un león
devolviendo todo con el cabezazo.
Al final, todo el esfuerzo aguilucho
sólo le sirvió para marcar otro
gol, el del 3-0.