Lunes 18 de diciembre 2000


Merecido pero ingrato

Aguila había sido más práctico que Firpo antes de que ocurrieran las expulsiones. Después, cuando Firpo no tuvo otro recurso que tirarse atrás para no ser goleado, Aguila desnudó incapacidad para hacerlo.

Roberto Aguila

El partido tuvo dos caras. Una, cuando Aguila mostró característica pujanza ofensiva. Y otra, cuando Firpo se quedó con ocho hombres y se metió atrás tratando de no ser goleado.

En la primera Aguila fue más práctico, porque teniendo menos la pelota supo darle valor a su escasa posesión, y se puso a ganar cómodamente 2-0. Esta diferencia, más que un producto de la presión en ataque que registró Aguila en el primer tiempo, fue el resultado de la estrategia defensiva utilizada por Firpo.

Siempre hemos desechado la marca personal como recurso defensivo, porque se pierden más facilmente las marcas que jugando en zona. Y Firpo cometió ese error cuando destinó a Mauricio Do Santos para perseguir permanentemente a Adrián Mahía y éste lo sacó de posición muchas veces, dejando huecos en el fondo pampero que Aguila explotó muy bien.

Normalmente Firpo utiliza dos 'stoppers' defensivos, con Do Santos por la derecha y Memo García por la izquierda, y ambos cruzando por la espalda de su lateral cuando éste es superado. Pero esta vez, con Do Santos sacado de posición por los movimientos de Mahía, el lateral Nelson Montoya no tuvo más auxilio que el cierre desesperado del líbero Carlos Joya.

En consecuencia, por ese lado enncontró Aguila el hueco más factible para entrar, porque sólo le bastaba juntar a Néstor Morales con Sampaio para superar a Montoya, obligar a Joya al cierre y abrir el hueco para meter el centro venenoso. Así marcó Aguila su primer gol, con centro de Morales y cabezazo de Meza Mayén.

Es cierto que Aguila también destinó a Meza Mayén para perseguir a Fredy González Víchez, pero sin que 'el Negro' se saliera de su zona. Así Aguila siempre se mantuvo compacto defensivamente a pesar de que Firpo, luego del gol, le quitó la pelota y lo presionó en busca del empate.

La otra diferencia funcional impuesta por Aguila fue la manera de manejarse en posesión de pelota. El equipo naranja supo ponerla en el piso y provocar circulación a través de Sampaio, de Jorge Rodríguez y de Kilmar Jiménez, mientras Firpo derivó muchas veces en el pelotazo como vía de llegada, situación en la que tanto Celio Rodríguez y González Víchez perdieron siempre.

La otra cara

Esta surgió cuando al árbitro Nery Adalberto Alfaro se le ocurrió acabar con el espectáculo usando la tarjeta roja. Firpo se quedó con ocho hombres y no tuvo otro recurso que meterse atrás para evitar ser goleado. Entonces ya no hubo partido, porque la lucha no fue más que un ataque contra defensa en donde el único inetrés del público era saber si Aguila era capaz de explotar todas las ventajas que se le presentaban.

Y aquí le caben todos los reparos del mundo al cuadro emplumado, porque no solamente no pudo hacerlo, sino que desnudó su impotencia para liquidar a un rival que ya no tenía nada. Aguila demostró que no tiene recursos para manejarse frente a un equipo que lo espera atrás, que le regala el terreno, la pelota y la iniciativa y renuncia hasta a la más modesta proyección ofensiva.

Aguila, con sus zagueros centrales ubicados más allá del centro del campo y con todo el frente de ataque explotable, no fue capaz de utilizar el toque, la circulación y el desmarque para fabricar espacios de remate, y se metió en la maniobra menos aconsejable: el centro a la olla, recurso que sólo sirvió para que Do Santos se luciera como un león devolviendo todo con el cabezazo.

Al final, todo el esfuerzo aguilucho sólo le sirvió para marcar otro gol, el del 3-0.


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