Balboa
clasificó a puro gol
¡Atlético Balboa ya
está en semifinales! Usando el
contraataque como arma letal, el equipo
porteño masacró a Atlético
Marte con un 5-1.
Roberto
Aguila
Lo
de Marte sólo tiene explicación en
la actitud de sus hombres. Porque tiene la
pelota, se junta muy bien en el arranque del
medio campo, produce llegada como para aplastar
al rival, pero luego se cae y termina siendo un
equipo sin alma y condenado a la derrota.
Esta fue la pobre imagen que dejó ayer
en su desastrosa caída de 1-5 frente a
Atlético Balboa. Con un inicio prometedor
porque se hizo de la pelota y la manejó
con tremendo sentido colectivo, dispuso de
llegadas a granel que lo acercaron al gol en
muchas veces, pero fallando y dejando la
sensación de no sacarle el provecho
debido a la posesión.
Pero además de esa falencia que no le
permite traducir en goles su dominio, el cuadro
marciano tampoco se afirma defensivamente. Eso
fue evidente en las respuestas que
recibió de Balboa en los momentos de
mayor dominio, cuando partió al ataque y
dejó muchas puertas abiertas por donde
pasó el contraataque de 'el
Ciclón'.
Por eso mismo no pudo sostener la ventaja que
le dio el gol de Raúl Rivera marcado al
'32, porque cuatro minutos después
recibió el empate porteño en una
falla garrafal de sus zagueros centrales, que le
dejaron la pelota a Centeno Renau en la propia
boca del arco. Alcanzó a mantener el
empate hasta los '50, cuando el cabezazo de
Nelson Orellana puso a ganar a Balboa 2-1.
De la jerarquía al desastre
La desventaja hizo de Marte un equipo
proyectado al empate, y durante veinte minutos
desarrolló un funcionamiento de mucha
jerarquía. Los ingresos de Ernesto
Góchez y Henry López le dieron
mayor control de pelota y más profundidad
ofensiva.
En ese lapso quedó la impresión
que Atlético Balboa se caía en
cualquier momento, considerando la
presión que Atlético Marte
ejerció sobre el arco de Carlos
López. Parecía un ataque contra
defensa, ya que los hombres marcianos
mantenían un monopolio inclemente sobre
la pelota, triangulando y encontrando espacios
por todo el frente ofensivo.
En esos momentos a Balboa lo salvaron dos
cosas: la inoperancia de los delanteros azules
para poner la pelota adentro, y la
hidalguía y el orden que mantuvieron los
zagueros porteños, sobre todo los
centrales Ernesto Aquino y Elenilson
Guardado.
Atlético Marte comenzó a
desmoronarse en los últimos 15 minutos,
cuando la posesión de la pelota
desembocó en un ejercicio inútil,
ya que sus hombres la usaron para hacer una
maniobra de más en lugar de manejarse con
la movilidad y el toque de primera para fabricar
espacios.
Aparte de eso, el cuadro marciano se
convirtió en una coladera todavía
más amplia en su fondo, y Atlético
Balboa encontró la puerta abierta para su
contraataque. Le bastaba tirarle la pelota a
Centeno Renau para que el andamiaje defensivo
marciano se confundiera.
Y se confundió tanto que
Atlético Balboa le marcó la
goleada en apenas seis minutos: del '83 al '89.
Dos goles de Herbert Márquez y uno de
René Bonilla redondearon el 5-1 que
minutos antes parecía imposible.
¿Por qué? Porque antes de que
Atlético Marte se volviera un equipo
monocorde, con escasa proyección ofensiva
y totalmente inocente para defenderse, los
apuros los había tenido Atlético
Balboa, metido atrás y contando los
minutos que le quedaban para ganar por lo
mínimo.
Mario Martínez, el técnico
porteño, fue sincero cuando al final dijo
que su equipo venía por el triunfo porque
era lo único que le servía, pero
que en realidad nunca pensó que
conseguirlo le fuera tan fácil y con un
marcador tan amplio.