Lunes 11 de diciembre 2000


Balboa clasificó a puro gol

¡Atlético Balboa ya está en semifinales! Usando el contraataque como arma letal, el equipo porteño masacró a Atlético Marte con un 5-1.

Roberto Aguila

Lo de Marte sólo tiene explicación en la actitud de sus hombres. Porque tiene la pelota, se junta muy bien en el arranque del medio campo, produce llegada como para aplastar al rival, pero luego se cae y termina siendo un equipo sin alma y condenado a la derrota.

Esta fue la pobre imagen que dejó ayer en su desastrosa caída de 1-5 frente a Atlético Balboa. Con un inicio prometedor porque se hizo de la pelota y la manejó con tremendo sentido colectivo, dispuso de llegadas a granel que lo acercaron al gol en muchas veces, pero fallando y dejando la sensación de no sacarle el provecho debido a la posesión.

Pero además de esa falencia que no le permite traducir en goles su dominio, el cuadro marciano tampoco se afirma defensivamente. Eso fue evidente en las respuestas que recibió de Balboa en los momentos de mayor dominio, cuando partió al ataque y dejó muchas puertas abiertas por donde pasó el contraataque de 'el Ciclón'.

Por eso mismo no pudo sostener la ventaja que le dio el gol de Raúl Rivera marcado al '32, porque cuatro minutos después recibió el empate porteño en una falla garrafal de sus zagueros centrales, que le dejaron la pelota a Centeno Renau en la propia boca del arco. Alcanzó a mantener el empate hasta los '50, cuando el cabezazo de Nelson Orellana puso a ganar a Balboa 2-1.

De la jerarquía al desastre

La desventaja hizo de Marte un equipo proyectado al empate, y durante veinte minutos desarrolló un funcionamiento de mucha jerarquía. Los ingresos de Ernesto Góchez y Henry López le dieron mayor control de pelota y más profundidad ofensiva.

En ese lapso quedó la impresión que Atlético Balboa se caía en cualquier momento, considerando la presión que Atlético Marte ejerció sobre el arco de Carlos López. Parecía un ataque contra defensa, ya que los hombres marcianos mantenían un monopolio inclemente sobre la pelota, triangulando y encontrando espacios por todo el frente ofensivo.

En esos momentos a Balboa lo salvaron dos cosas: la inoperancia de los delanteros azules para poner la pelota adentro, y la hidalguía y el orden que mantuvieron los zagueros porteños, sobre todo los centrales Ernesto Aquino y Elenilson Guardado.

Atlético Marte comenzó a desmoronarse en los últimos 15 minutos, cuando la posesión de la pelota desembocó en un ejercicio inútil, ya que sus hombres la usaron para hacer una maniobra de más en lugar de manejarse con la movilidad y el toque de primera para fabricar espacios.

Aparte de eso, el cuadro marciano se convirtió en una coladera todavía más amplia en su fondo, y Atlético Balboa encontró la puerta abierta para su contraataque. Le bastaba tirarle la pelota a Centeno Renau para que el andamiaje defensivo marciano se confundiera.

Y se confundió tanto que Atlético Balboa le marcó la goleada en apenas seis minutos: del '83 al '89. Dos goles de Herbert Márquez y uno de René Bonilla redondearon el 5-1 que minutos antes parecía imposible.

¿Por qué? Porque antes de que Atlético Marte se volviera un equipo monocorde, con escasa proyección ofensiva y totalmente inocente para defenderse, los apuros los había tenido Atlético Balboa, metido atrás y contando los minutos que le quedaban para ganar por lo mínimo.

Mario Martínez, el técnico porteño, fue sincero cuando al final dijo que su equipo venía por el triunfo porque era lo único que le servía, pero que en realidad nunca pensó que conseguirlo le fuera tan fácil y con un marcador tan amplio.


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