Un fuego que no se
apaga
El recorrido de la antorcha
olímpica ha sufrido dos atentados en una
semana. En ambos casos, fanáticos locales
han intentado apagar el fuego, pero sin
éxito.
Sydney
NTX.-
Otro incidente se sumó a la cadena de
ataques contra la antorcha olímpica en su
recorrido por suelo australiano. Este es el
segundo caso de la semana, pues apenas el pasado
miércoles una persona se aproximó
al portador del fuego olímpico con la
intensión de apagarlo, aunque
fracasó ante la acción oportuna
del relevo, quien protegió la llama del
ataque.
Hace sólo un mes, otro joven
intentó hacer lo mismo en Victoria, y
fracasó gracias a la rápida
acción de los cuerpos de seguridad, que
lo capturaron en el acto. El responsable del
ataque de este viernes fue un menor, de tan
sólo 17 años, quien trató
de arrebatar la antorcha a la mujer que la
portaba sobre la autopista Pacific Highway,
cerca del Club de Golf Kempsey, al norte de
Sydney.
Como era de esperarse, el joven
fracasó en su intento, pues la mujer no
le permitió quitársela, y aunque
posteriormente el agresor trató de huir
los miembros del equipo de seguridad lo rodearon
y lograron su captura.
Aduanas
La atmósfera de zozobra no ha podido
empero contra los organizadores, que ultiman
hasta el detalle más insignificante.
Así, por ejemplo, las aduanas
australianas manejan una lista de deportistas
olímpicos a los que hay que vigilar con
mayor empeño que al resto ante la
sospecha de que quieran introducir en el
país sustancias dopantes con motivo de
los Juegos de Sydney.
Según el diario The Sydney Morning
Herald, algunos atletas concretos y los equipos
de ciertos países serán objetivo
prioritario de los agentes de aduanas, que en
los últimos meses han confiscado una
cantidad de productos prohibidos notablemente
superior a ejercicios anteriores.
También los competidores y
entrenadores de determinados deportes
serán sometidos a "interrogatorios y
exámenes más exhaustivos",
según declaró un oficial de
aduanas al citado periódico.
El Servicio Australiano de Aduanas
incrementará su personal en el aeropuerto
de Sydney de 600 a 800 personas, informó
su responsable, John Hawksworth, quien
recordó que los registros son el
único modo de detener el consumo de
ciertas sustancias dopantes como la Hormona del
Crecimiento, hoy por hoy indetectable en los
controles de orina o de sangre.
Confianza internacional
Mientras, el presidente del Comité
Olímpico Internacional (COI), el
español Juan Antonio Samaranch,
afirmó que este organismo no tiene "temor
alguno" a que se produzcan problemas de
seguridad durante los Juegos de Sydney, pese a
un presunto complot terrorista descubierto el
sábado.
"La seguridad es responsabilidad de los
gobiernos de Australia y de Nueva Gales del Sur
y nosotros no tenemos temor alguno. Yo estoy
tranquilo, aunque lo estaré mucho
más el día de la ceremonia de
clausura", manifestó Samaranch en
declaraciones a Televisión
Española.
Según un diario neozelandés, la
policía desarticuló en Auckland un
comando de refugiados afganos que
pretendía atentar, coincidiendo con los
Juegos, contra un reactor nuclear situado a las
afueras de Sydney.
El presidente del COI se mostró "muy
optimista" no sólo en materia de
seguridad, sino con la organización
general de los Juegos de Sydney, que se
inaugurarán el 15 de septiembre.
"Las instalaciones están listas, las
Federaciones Internacionales están
satisfechas, la Villa es extraordinaria... Por
supuesto que cada día hay mil problemas,
pero quizá estemos ante la mejor
preparación olímpica de todos los
tiempos", afirmó Samaranch.
El dirigente olímpico expresó
su convencimiento de que la Comisión
Jurídica del COI, que se reúne hoy
en Lausana, emitirá un informe favorable
sobre la aplicación de las nuevas pruebas
de detección de la EPO en los Juegos de
Sydney. La Ejecutiva olímpica dará
el visto bueno hoy mismo a estos
análisis. "Es un sistema nuevo, que
combina dos controles (de sangre y orina), pero
la comisión Médica ya lo ha
aprobado", recordó.el centro de prensa de
los Juegos Olímpicos.