Fallece en Italia
Padre Vito Guarato
El sacerdote de la orden franciscana
dejó un inigualable legado para El
Salvador: un lugar para brindarle amor a los
niños discapacitados. El Hogar del
Niño Minusválido Abandonado
funciona desde 1987 y alberga, en la actualidad,
a 132 menores con diferentes necesidades. El
padre Vito Guarato será recordado por
muchos salvadoreños
El Diario de
Hoy
Durante
su vida tuvo dos grandes amores: Dios y los
niños con discapacidad física y
mental abandonados por sus progenitores.
El padre Carlo Vito Guarato, fundador del
Hogar del Niño Minusválido
Abandonado, murió ayer a los 78
años, en un convento de frailes
franciscanos en Padua, Italia, su país
natal.
El Dr. José Max Molina, director del
Hogar, dijo a El Diario de Hoy que a principios
de agosto sufrió una caída que le
ocasionó una fractura en el fémur
derecho.
Explica que aunque la operación fue
exitosa, posteriormente tuvo problemas de
neumonía e infección en las
vías urinarias. En el país ya
padecía de problemas bronquiales.
El padre Guarato había viajado en
junio a Italia a celebrar sus cincuenta
años de vida sacerdotal y a tener una
audiencia con el Papa.
El ambiente en el Hogar ayer era de mucha
tristeza, mientras se hacían los
preparativos para traer su cuerpo a El
Salvador.
El director dice que manifestó, antes
de partir, que si llegaba a faltar,
quería que fuera sepultado en el
Hogar.
Un oasis
El Hogar funciona desde mayo de 1987. En la
actualidad brinda atención a 132
personas, desde los 6 meses hasta los 40
años.
La obra comenzó en Los Planes de
Renderos y luego se construyeron mejores
instalaciones en el cantón Casa de
Piedra.
El lugar, rodeado de naranjales, se
construyó en forma de una "custodia",
donde se pone el Santísimo. Los siete
pabellones a su alrededor significan las obras
de misericordia corporal.
La frase del sacerdote para resolver los
problemas era: "Dejemos todo a la Divina
Providencia. Ella no nos va a desamparar".
Su fe y la bondad de las personas altruistas
han hecho de ese lugar un espacio de mucha paz y
de contacto espiritual.
El padre Guarato llegó a El Salvador
en 1970 y se ganó el corazón de
muchos por su humildad, serenidad y
vocación para ayudar al
prójimo.
Uno de sus deseos era que el trabajo con los
niños sirviera de modelo para otros
países.
Hoy será la sede de los frailes
franciscanos en Guatemala la que decida
quién será el sucesor.
"Las cosas que son de Dios no mueren", dice
el Director con la convicción de que las
criaturas no serán desamparadas.