Jueves 17 de agosto


Con un pie afuera

Pese a realizar su mejor esfuerzo, el equipo nacional salió derrotado de Kingston. La matemática eliminatoria no entiende de garra ni esas cosas.

Orestes Membreño
Enviado de El Diario de Hoy
Kingston

Al principio fue la sorpresa. La selección nacional saltó al engramillado manteniendo el balón pegado al piso y presionando la salida del equipo jamaiquino. La tromba ofensiva de los locales fue un fantasma durante los primeros diez minutos.

De hecho, el primer tiro de esquina fue a favor de El Salvador, a los '4. Pese a tener nuevamente una defensa improvisada, El Salvador intentó mantener el orden en sus departamentos de marca, contrarrestando con estilo el contragolpe jamaiquino y coartando los centros de Andy Williams, verdaderas trazadoras que, se sabía, nos harían un daño irreparable.

Con tres hombres dispuestos a la contención -Barrientos, Castro Borja y García-, a Jamaica se le hizo difícil el trámite. No obstante, ahí empezaron a gestar su victoria, recurriendo a pelotazos que, debido a su impudorosa superioridad física, se trocaron en centros con sabor a muerte.

A partir del '10, Jamaica pareció empezar a despertar. Al '11 Tyrone Marshal ya se perdía una clara oportunidad de anotar.

Sesenta segundos después, Whitmore se quedaba con el deseo de anotar ante la salida efectiva de Juan José Gómez, quien no se entregó nunca, evitando la caida de su portería.

No había duda: a partir del primer cuarto de partido las cosas sólo eran a favor de Jamaica, aunque el equipo salvadoreño se veía también entero, pese a la presión local. Incluso tuvimos arresto, a los '17, para reaccionar con un tiro desviado de Elías Montes, ante pase de cabeza de Díaz Arce.

El diminuto atacante insistió en la siguiente jugada, cuando las cosas no terminaban de agarrar color doméstico, provocando otro tiro de esquina.

Nuestro reto, que era alcanzar la primera media hora con el marco incólume, calaba de a poco en el ánimo de los morenos. Primero lo demostró Dawes, al '23, cuando fouleaba a Díaz Arce, ganándose la amarilla, y cuatro minutos luego los reclamos al árbitro se volvieron especie continuada.

En el banquillo, el seleccionador Oscar Benítez se apretaba las manos, presintiendo que llegaríamos vivos al pitazo. Como pitoniso, se muere de hambre.

No bastó con la súper noche de Juan José Gómez (ver nota aparte). Un trallazo de Onandi Lowe al '37, en la ejecución de un tiro libre a cuarenta metros de la portería cuscatleca, devolovió la vida a los cansinos hinchas jamaiquinos. Fue el primero de los apenas tres errores del guardameta. Lamentablemente, para salir gananciosos de este patio no tenía derecho a equivocarse...

Respiro insustancial

Las acciones volvieron a emparejarse en el complemento: a menos físico, El Salvador ponía una enorme cuota de esfuerzo. El aire comenzó a escasear en los pulmones, sobre todo en los de Castro Borja, que no pudo mantener el mismo reto de sus compañeros de marca, sobre todo de Barrientos y de Guillermo García.

Jamaica bajó la guardia, en un gesto de guapeza que su afición y su entrenador, el brasileño Clovis de Oliveira, rechiflaron durante largos cuarenta y cinco minutos.

En largos pasajes del período complementario, tuvimos más la pelota, pero carecimos de profundidad. Benítez se descubrió, haciando descansar a Castro y a Martínez, e ingresando a Renderos y a Rivera, la selección no hilvanó ataques de contundencia.


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