Barriga llena,
corazón no tan contento
Los amantes de la cerveza y la
reunión a media semana tuvieron
más de un pretexto para reunirse con los
amigos para compartir en medio de los vasos y
seguir las insidencias del encuentro entre la
selección salvadoreña y su similar
de Jamaica. Al final de los 90 minutos los
comentarios fueron de resignación,
mientras otros añoraban los tiempos
pasados y a jugadores como Jorge "El
Mágico" González.
- Jorge
Carbajal
- El Diario
de Hoy
La
selección salvadoreña
perdió su segundo partido de la segunda
vuelta de las eliminatorias Corea-Japón
2002 y eso no sorprendió a muchos.
Los reggae boys ya había derrotado a
la poderosa Honduras y se esperaba que golearan
a El Salvador, pero eso no sucedió y al
final un gol fue suficiente para acumular otros
tres puntos y confirmarse como líderes de
grupo.
Los salvadoreños como siempre
siguieron a su selección desde la
comodidad de su casa, pero los más
sociables prefirieron visitar bares,
restaurantes o cualquier lugar en el que hubiera
un poco de hospitalidad y un televisor.
Los conocidos o más bien populares
bares y restaurantes de la Colonia Miramonte y
otros sectores de la capital lucieron
abarrotados de clientes que gozaron de una noche
diferente y de un miércoles de
fútbol internacional al que no
están tan acostumbrados.
Rafael Larios, uno de los tantos taxista
nocturnos de la capital se mantuvo pendiente de
las acciones del encuentro, pero desde la radio
de su carro.
Larios había sido contratado por dos
clientes para que aguardara a las afueras de uno
de los restaurantes de la zona del Boulevar de
los Héroes y luego los trasladara a sus
casas.
"Lo que pasa es que uno no puede manejar y el
otro tiene vencida la licencia, pero
había quedado de reunirse con unos amigos
y cuando toman siempre me llaman para que los
trasladé a sus casas"señaló
el chofer.
Buena noche
Negocios como La Playita, Waldo's, D' Copas,
Bar El Cuervo, El Mundialito, Caminito Real y
otros más lucieron con una buena
clientela, entre ellos muchas mujeres que en los
últimos años se han declarado
amantes y conocedoras del fútbol.
En los bares y restaurantes del centro de la
capital el ambiente fue similar, aunque con
menor número de clientes.
En general, para muchos salvadoreños
ayer fue un miércoles como cualquier otro
en el que su selección volvió a
demostrar que la improvisación no es una
buena aliada.
"Demosnos por vencidos, los tiempos del
Mágico no volverán"
consignó un aficionado que abandonaba un
local minutos antes que finalizará el
encuentro.
Muchos ni siquiera supieron que hubo partido,
otros esperaran con ansias el regreso de sus
embajadores del fútbol para escuchar o
leer las explicaciones de una nueva derrota y de
lo que les espera en el camino que no han
andado.