¿No les da
vergüenza?
La selección brasileña
regresó ayer a su país, destrozada
por la derrota de 0-3 ante Chile.
Sao Paulo,
Brasil
EFE.-
La selección brasileña de
fútbol regresó ayer a Sao Paulo
cargada de pena y sin gloria por la humillante
goleada que le infligió Chile en la
séptima jornada de las eliminatorias
mundialistas.
"Me siento como toda la población
brasileña: triste", dijo el
técnico Wanderley Luxemburgo al
desembarcar en el aeropuerto internacional de
Sao Paulo procedente de la capital chilena,
donde su equipo encajó un vergonzoso
3-0.
Luxemburgo agregó que aún no
sabe si dirigirá a la selección
brasileña en el próximo partido de
las eliminatorias, que será contra
Bolivia el 3 de septiembre en el estadio
Maracaná de Río de Janeiro, o si
viajará a Sydney para conducir al equipo
que disputará los Juegos
Olímpicos.
El flojo rendimiento del equipo
brasileño en las eliminatorias, donde ha
conquistado once puntos de 21 disputados, ha
generado especulaciones sobre una posible salida
de Luxemburgo, pero los jugadores le expresaron
ayer su apoyo.
"La CBF es la que sabe (sobre el futuro del
técnico), pero por lo que sé
él (Luxemburgo) tiene contrato hasta el
2002 y creo que debe seguir porque vamos a
clasificar para el Mundial que es lo más
importante", manifestó el centrocampista
Rivaldo, del Barcelona español. Rivaldo
agregó que los integrantes de la
selección brasileña saben que "la
situación está difícil",
pero insistió en que el equipo
saldrá adelante.
El centrocampista Ricardinho, del Corinthians
de Sao Paulo, afirmó que el equipo tiene
condiciones para recuperarse pero que, para eso,
debe trabajar más dentro del campo y usar
contra Bolivia "la misma receta presentada ante
Argentina", en referencia al triunfo por 3-1
logrado el pasado 26 de julio en Sao Paulo.
Parranda andina
Mientras tanto, millares de aficionados
chilenos celebraron en las calles hasta avanzada
la madrugada de ayer. Las celebraciones,
según informó la policía,
fueron bulliciosas pero pacíficas y
sólo hubo medio centenar de detenidos por
faltas menores, sin que se registraran
incidentes graves.
La céntrica Plaza Italia, donde nace
la Alameda Bernardo O'Higgins, la principal
avenida santiaguina, fue el principal escenario
de los festejos, con miles de personas que
cantaban y bailaban en un improvisado y alegre
carnaval. De forma paralela, en muchos otros
puntos de la capital chilena pudieron verse
largas filas de automóviles adornados de
banderas y sus ocupantes colgados de las
ventanas, que desfilaron durante horas en medio
de un estridente concierto de bocinas.