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Neftalí tuvo un rol protagónico
Recinos Alvarenga dirigió con autoridad el partido Honduras-Argentina,
donde expulsó tres jugadores. Aquí analiza su actuación
en San Pedro Sula
CLAUDIO MARTINEZ / ENVIADO EDH
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
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Cuando ya habían pasado cuarenta
minutos de la medianoche y luego de saciar su hambre con unos
espectaculares churrascos del restaurante Pecos Bill de
San Pedro Sula, Neftalí Recinos dialogó con EDH.
Foto EDH |
¿Quién se cree que es ese árbitro?,
disparó Chelato Ucles, técnico de la selección
de Honduras, en referencia directa al salvadoreño Neftalí
Recinos Alvarenga, que en el partido amistoso con Argentina expulsó
a tres jugadores: el hondureño Maynor Figueroa y los argentinos
Gabriel Milito y Ariel Garcé. Sin embargo, su actuación
fue perfecta.
Este señor arruinó el espectáculo. No
entiendo, yo pedí a Sibrián, un árbitro de
El Salvador que es muy bueno, pero me engañaron y trajeron
a este señor, dijo el entrenador -muy enojado- en la
rueda de prensa al finalizar el partido que los albicelestes ganaron
3-1.
Marcelo Bielsa, en cambio, respaldo el trabajo del juez y admitió
que se trató de un partido difícil por el estado resbaloso
del campo de juego.
A MEDIANOCHE
Un par de horas después, el árbitro salvadoreño
hizo el análisis del polémico partido.
Cuando ya habían pasado cuarenta minutos de la medianoche
y luego de saciar su hambre con unos espectaculares churrascos del
restaurante Pecos Bill de San Pedro Sula, Neftalí Recinos
dialogó con EDH.
No escuché lo que dijeron los técnicos, pero
considero que fue un partido muy disputado que además tuvo
el agravante del estado del campo de juego, que con la lluvia se
hizo muy resbaladizo.
Pero aprovecho para decir que a los árbitros no los eligen
los técnicos, dice mientras mira de reojo una película
mexicana de la década del setenta que tiene justo enfrente
de su mesa.
Una de las críticas que recibió Recinos fue que no
entendió el carácter de amistoso del juego y que lo
dirigió como si fuera oficial.
Es que no hay ninguna diferencia, la ley es la misma.
Yo siempre digo que prefiero dirigir cinco partidos oficiales y
no un amistoso, porque en estos encuentros parece que todo vale
y no es así. Si no hubiera mostrado las tarjetas rojas, el
partido podría haber terminado en una batalla campal o con
un fracturado, y eso sí sería responsabilidad mía.
El futbolista quiere libertad, pero la confunde con libertinaje
y ahí empiezan los problemas, explica el juez mientras
sus dos asistentes -también custactletos- asienten con la
cabeza.
Firme y decidido
Recinos Alvarenga dirigió con autoridad y no le tembló
el pulso cuando expulsó a Maynor Figueroa por acumulación
de amarillas a poco de comenzado el segundo tiempo.
Ni mucho menos cuando le mostró roja directa a Gabriel Milito,
capitán argentino, que detuvo con falta al atacante Saúl
Martínez cuando se iba solo a enfrentar al portero.
Minutos después dejó a Argentina con nueve al amonestar
por segunda vez al defensa Ariel Garcé. Incluso aplicó
acertadamente el reglamento cuando le mostró amarilla al
defensa Gonzalo Rodríguez, quien en su ansiedad por debutar
en la selección mayor argentina, ingresó al campo
de juego de cambio cuando Federico Insúa, a quien iba a reemplazar,
todavía le faltaban 30 metros para abandonar la cancha.
Recinos Alvarenga admite que la FIFA le prohibe hablar de jugadas
puntuales, pero cree que en Honduras-Argentina hizo un buen trabajo.
Esta noche podré dormir tranquilo, dijo antes
de perderse en la medianoche hondureña.
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