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¿Ultra blanca o ultrajada blanca?
Lo que menos hizo la afición del Alianza fue apoyar a su
equipo. Fue hasta el tardío empate que los seguidores albos
empezaron a apoyarlos
Redacción EDH
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
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La barra alba se mantuvo ajena al esfuerzo
de su equipo. Sólo el empate los tranquilizó.
Foto: Ricardo Benítez |
En el fútbol los demonios se convierten en santos en cuestión
de segundos.
Eso fue lo que pasó ayer, con los seguidores del Alianza
que se reunieron en las gradas del Ramón Flores Berríos,
en Santa Rosa de Lima.
Al inicio del juego un ¡Vamos Alianza! se dejó
escuchar. Entonces parecía que la afición y los jugadores
lucharían juntos por el resultado.
Sin embargo, cuando las cosas comenzaron a salir mal los intereses
de los seguidores fueron otros.
Hubo uno que se subió en una barda contigua a la cancha y
se dio el lujo de lanzarle una escupida al línea, ante la
mirada de un agente antimotín.
Para la segunda mitad, el juego no se reanudaba hasta que los hinchas
visitantes no se bajaran de la barda en mención.
Adonai Martínez trató de mediar con ellos, pero solo
logró que unos cuantos le obedecieran.
Sólo gritos
Pero igual se reinició el juego y minutos más tarde
llegaba el gol de limeño y la frustración de la hinchada
visitante.
Yo no se porque han puesto a ese Danilo Martínez,
dijo alguien por allí.... ¡Pegale negro pen.....!,
le gritaba luego a Elvis Scott.
Siguieron luego entre el apoyo y los reclamos. Meté
al chispa, le gritaban al entrenador albo, Juan Quartarone,
en alusión a que hiciera ingresar a Amílcar Martínez.
¡Mejor traigan otro técnico!, se escuchó
en el ambiente. ¿Y a quién querés vos,
a Bielsa?. Si los que no sirven son los jugadores, vociferó
un albo frustrado.
Pero sólo unos minutos más tarde todos se tragaron
sus palabras tras el gol de Elías Montes y, como si nada
hubiera pasado, entonaron su clásico ¿Cómo
no te voy a querer?. Vaya qué manera de demostrar un sentimiento.
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