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Enredado bostezo
Arcense y Atlético Balboa se dividieron los puntos en disputa
en un partido sin goles, falto de ritmo y de escaso peligro sobre
las porterías
Marcelo Betancourt/EDH
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
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Ernesto Aquino de Balboa se barre ante la
llegada del jugador Arcense Julio Castro en el encuentro en
la Ciudad de Santa Ana donde los equipos quedaron empatados
a cero goles.
Foto: Nelson Dueñas |
Así de claro. Con sólo escuchar las declaraciones
del técnico de Arcense, Ricardo Guardado, y de Nelson Brizuela,
timonel de Balboa, al terminar el partido, se puede entender lo
que sucedió en el campo de juego: un conformismo interrumpido
por reducidos chispazos en procura de la victoria.
Destellos cómo el inicio de segunda mitad de Balboa o el
arranque y cierre de partido por parte de Arcense rescataron, en
parte, el espectáculo.
En el resto del tiempo se ofreció muy poco, pintado para
el 0-0.
Ambas escuadras saltaron al engramillado con un medio campo poblado
de piernas, que a la postre, marcó la dinámica del
juego.
En los primeros minutos, los morados intentaron pegar
el balón al suelo y armar jugadas con Edwin Trujillo y el
colombiano Gaerson Mier apoyados por la labor de destrucción
de Julio Castro, pero la atenta defensa del Ciclón
del Golfo los mantuvo a raya.
En cambio, Balboa optó por el pelotazo en busca del colombiano
Carlos Asprilla como fórmula de ataque.
M ás de lo mismo
A dos minutos del descanso Trujillo se perdió el gol ante
el felino achique del portero de Balboa, el colombiano Carlos Mosquera.
En la segunda mitad, el técnico morado sacrificó la
marca de Julio Castro por la visión de ataque de David Bruno,
mientras que el estratega de Balboa sacó al contención
Edgar Batres por el atacante Marlon Medrano.
Sin embargo, el partido no cambió la tónica amarrete
en el medio terreno.
Asprilla por los unionenses y Nito González por el cuadro
de Ciudad Arce tuvieron oportunidades claras de desnivelar la balanza
pero sus tiros pasaron de largo por las porterías.
Las figuras que si destacaron fueron el contención Luis Coreas
y el central Mártir Paredes del bando oriental. Mientras
que Jhon Polo y Marco Portillo, de Arcense, estuvieron insuperables
en la anticipación.
Al final del juego los morados asediaron la cabaña
del Ciclón del Golfo por medio de David Bruno
y Nito González. Sin embargo, los vuelos de poste a poste
y las oportunas colgadas del cancerbero cafetetero Juan
Carlos Mosquera mantuvieron la pizarra cerrada.
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