|
|

Azul
celeste
Antes
de Camoranesi muchos otros argentinos han vestido la camiseta de
otras selecciones. Aquí los casos más recordados.
CLAUDIO MARTINEZ/EDH
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
Para algunos son herejes, o simplemente vendepatrias. Aquellos
futbolistas que deciden aceptar jugar para otro país en general
reciben más críticas que elogios. Le está pasando
a Mauro Camoranesi, que debió soportar comentarios insidiosos
tanto de los argentinos como de los italianos, ambos ofendidos.
Sin embargo, este fenómeno cada vez es más común
en todo el mundo.
Ver a Emmanuel Olisadebe (Nigeria) representando a Polonia y Gerald
Asamoah (Ghana) defendiendo los colores de Alemania o a Catanha
(Brasil) en España resulta sumamente curioso.
¿O alguien pensaba que nacionalizar salvadoreños a
De Mello, Castro Franco y Celio Rodrigues fue un acto de gran originalidad?
HISTORIA PREVIA
Antes de Camoranesi muchos otros argentinos han jugado en otras
selecciones. En ese sentido, Italia es el principal destino.
El más destacado ha sido Raimundo "Mumo" Orsi que,
disputó 35 partidos con el seleccionado azzurro, en los que
anotó 13 goles. Orsi -junto con Guaita, Monti, DeMaría-
fue fundamental para que Italia ganara su primer título del
mundo en 1934.
Pero los casos de argentinos nacionalizados son tantos que es imposible
tener un lista oficial. Pero algunos datos son contundentes. En
el Mundial Corea-Japón 2002 hubo cuatro argentinos que integraron
las listas de otros países.
El mendocino Pablo Mastroeni fue titular en la selección
de Estados Unidos, el rosarino Gabriel Caballero lo hizo por México
y el bonaerense Roberto Acuña fue uno de los hombres clave
de Paraguay. A ellos hay que sumarle a David Trezeguet, que si bien
nació en Francia -su padre, futbolista argentino, estaba
jugando en Francia cuando nació él- se formó
en las inferiores del club Platense. Para el Mundial de Estados
Unidos 1994, Suiza nacionalizó al delantero Néstor
Subiat.
Casi no no hay equipo de Sudamérica -excepto Brasil, obvio-
que no tenga o no haya tenido argentinos nacionalizados. Ecuador
tiene a los delanteros Carlos Juárez y Ariel Graziani; Chile
al portero Sergio Vargas. Durante años, el arco de Perú
fue defendido por Rubén Quiroga, un argentino al que cuestionaron
su honorabilidad luego del 6-0 del Mundial 78. Bolivia es otro de
los países que se nutre de jugadores argentinos para su selección:
el caso más conocido es el portero Carlos Trucco, quien atajó
en el Mundial EEUU 1994.
Y ni hablar de España, quien logró hacerle poner la
camiseta nacional al mismísimo Alfredo Di Stéfano
en el Mundial de Chile 1962 a pesar de que anteriormente lo había
hecho para Argentina. Años después, para Argentina
78 nacionalizaron a Rubén Cano y mucho después, para
la Eurocopa 1996, convencieron a Juan Antonio Pizzi que tomara la
gran decisión de pasarse de bando.
A pesar de las críticas, nada hace pensar que esta importación
de talentos se detendrá. Quizá solo podrá frenarlo
una idea que dejó picando el portugués Rui Costa en
al previa al partido con Italia. La única manera de
que no ocurra es que los jugadores locales se pongan firmes y si
es necesario hagan huelga. ¿Funcionará?
Los extranjeros de Italia
La legión de oriundos que se pusieron la azzurra asciende
a 35 nombres, de los cuales 16 son argentinos, 9 uruguayos y 5 brasileños.
ARGENTINA: 0rsi (35-13), Monti (18-1), Libonatti (17-15), Demaría
(13-3), Montuori (12-2) Cesarini (12- 3), Guaita (10-5), Sivori
(9-8),
Loiacono (8-5), F. Romano (5), Ricagni (3-2), Angelillo (2-1), Maschio,
(2-1), Martino (1), Pesaola (1) y Scopelli (1-1)
URUGUAY: Andreolo (26-1), Faccio (5-1), Ghiggia (5-1), Schiaffini
(4),
Sansone (3), Fedullo (2-3), Mascheroni (2), Porta (1-1), Puricelli
(1-1)
BRASIL: Sormani (7-2), Altafini (6-5), Guarisi (6-1), Da Costa (1-1),
Fantoni (1)
PARAGUAY: Sallustro (2-1)
ESCOCIA: Moscardini (9-7)
E. Unidos: Negro (1)
SUIZA: Aebi (2-3)
SUDÁFRICA: Firmani (3)
|
|