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Inicio del Sitio Lunes 22 de Diciembre
 

 

 
 

Pólvora, asunto de mayores

“Mientras exista pólvora en el país van a existir niños quemados”. Manuel Bonilla, cirujano plástico del Hospital Bloom, se muestra firme al tratar de explicar el porqué, año con año, las emergencias se llenan de pacientes quemados por cohetes.

Ivette Amaya
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

El cirujano Manuel Bonilla dejó por unas horas la sala de operaciones para platicar con los niños invitados. Foto EDH
En la última quincena de diciembre, el especialista atiende a por lo menos unas 30 víctimas de los fuegos artificiales.

En su mayoría son niños entre 9 y 12 años que manipularon los productos pirotécnicos sin la vigilancia de los adultos.

Para Bonilla, una solución para reducir estas cifras tan dramáticas sería la restricción de la compra de pólvora a los menores de 18 años.

O, también, crear más espectáculos de luces en la época navideña para el deleite de la familia en su conjunto.

“Estamos queriendo cambiar aquel producto ingobernable y explosivo por luces con niveles de seguridad, porque no sólo la vida del niño cambia sino la de toda su familia”, indicó Bonilla.

Todavía no ha llegado la Navidad y todo indica que los pacientes quemados van a ser, otra vez, los tristes protagonistas del fin de año.

En sólo 48 horas, el Hospital Bloom atendió a dos menores de cinco años.

No sin razón, el cirujano recomienda a los padres estar pendientes de sus hijos.

“La pólvora se quema en segundos, pero las cicatrices y el dolor persisten toda la vida”, sostuvo.
 

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