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Inicio del Sitio Lunes 22 de Diciembre
 

 

 
 

Cuidados de por vida

En medio de fuertes dolores y rodeado de jeringas y tubos, Daniel Chávez recibió el 2003.

Ivette Amaya
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

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Pólvora, asunto de mayores
“Mientras exista pólvora en el país van a existir niños quemados”. Manuel Bonilla, cirujano plástico del Hospital Bloom, se muestra firme al tratar de explicar el porqué, año con año, las emergencias se llenan de pacientes quemados por cohetes.

La quemadura de Tercer Grado del menor le cubría toda la pierna derecha y parte de su pie, por lo fue ingresado en el Hospital Bloom.

Daniel vino a acrecentar el triste registro de niños quemados, producto de una mala manipulación de los juegos pirotécnicos.

Poco después de los abrazos y felicitaciones del Año Nuevo, los niños de la cuadra decidieron hacer una “guerra de silbadores”.

Uno de estos productos cayó en el bolsillo del pequeño donde guardaba un rollo completo. La ropa se le incendió de inmediato.

Veintidós días después, Daniel fue sometido a su primer intervención quirúrgica para recubrir el área quemada con injertos de su piel.

Hoy, su madre, Emma Chicas, organiza su tiempo entre el trabajo y el descanso para llevarlo a la fisioterapia. También le hace masajes en su casa.

“Aunque sea 10 minutos le hago (los masajes), pero no me descuido de él”, comenta la joven.

Ahora sólo espera que Daniel pueda conseguir un traje de presión, mediante el cual se disminuyen las cicatrices en la parte afectada.

Nombre: Daniel Edenilson Chávez Chicas.
Edad: Nueve años.
Estudios: El otro año comenzará el Grimer Grado.
Daños: Una cicatriz en la pierna derecha por la quemadura de silbadores.
Ingresado: Permaneció mes y medio en el Hospital Bloom.
De grande: Aún no decide qué desea ser de adulto, pero asegura que estudiará mucho.

 

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