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Cuidados
de por vida
En
medio de fuertes dolores y rodeado de jeringas y tubos, Daniel Chávez
recibió el 2003.
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Lea
además |
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Pólvora, asunto
de mayores
Mientras exista pólvora
en el país van a existir niños quemados.
Manuel Bonilla, cirujano plástico del Hospital Bloom,
se muestra firme al tratar de explicar el porqué, año
con año, las emergencias se llenan de pacientes quemados
por cohetes.
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La quemadura de Tercer Grado del menor le cubría toda la pierna
derecha y parte de su pie, por lo fue ingresado en el Hospital Bloom.
Daniel vino a acrecentar el triste registro de niños quemados,
producto de una mala manipulación de los juegos pirotécnicos.
Poco después de los abrazos y felicitaciones del Año
Nuevo, los niños de la cuadra decidieron hacer una guerra
de silbadores.
Uno de estos productos cayó en el bolsillo del pequeño
donde guardaba un rollo completo. La ropa se le incendió de
inmediato.
Veintidós días después, Daniel fue sometido a
su primer intervención quirúrgica para recubrir el área
quemada con injertos de su piel.
Hoy, su madre, Emma Chicas, organiza su tiempo entre el trabajo y
el descanso para llevarlo a la fisioterapia. También le hace
masajes en su casa.
Aunque sea 10 minutos le hago (los masajes), pero no me descuido
de él, comenta la joven.
Ahora sólo espera que Daniel pueda conseguir un traje de presión,
mediante el cual se disminuyen las cicatrices en la parte afectada.
Nombre: Daniel Edenilson Chávez Chicas.
Edad: Nueve años.
Estudios: El otro año comenzará el Grimer Grado.
Daños: Una cicatriz en la pierna derecha por la quemadura
de silbadores.
Ingresado: Permaneció mes y medio en el Hospital Bloom.
De grande: Aún no decide qué desea ser de adulto,
pero asegura que estudiará mucho.
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