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Inicio del Sitio Lunes 22 de Diciembre
 

 

 
 

Curar las quemadas cuesta $5,000

El Hospital de Niños Benjamín Bloom gasta $5,000 en un caso corriente. Si el menor es ingresado a la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), el costo es 10 veces mayor.

Margarita Sánchez
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

$212,579
Gastos de emergencia
Esta es la cantidad que el Estado ha pagado desde enero de 1998 por quemadas.
$50,000
gastos en la UCI
Los cuidados intensivos multiplican por 10 el dinero que cuesta la atención.

Un simple volcancito, de $0.25, si quema el rostro de un niño, puede significarle al Hospital de Niños Benjamín Bloom un tratamiento que cuesta hasta $5,000.

La estancia promedio de estos pequeños es de ocho días.

El director de la institución, Dr. Sergio Parada, asegura que si el menor requiere las atenciones de la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), el costo aumenta 10 veces, es decir $50,000.

La mayoría de las víctimas de accidentes con pólvora sufre quemaduras de segundo y tercer grado.

Un estudio realizado por la Unidad de Epidemiología del Ministerio de Salud revela que el Estado ha gastado $213,579 entre enero de 1998 y agosto de 2003 en la atención de los pequeños lastimados por fuego.

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Cicatrices que nunca sanan
Daniel y Alejandra son dos niños que tienen en su cuerpo las huellas más profundas de la pólvora.

Los silbadores y morteros son los principales causantes de amputaciones y abrasiones en los pequeños.

La parte más afectada es la cara. A veces, los silbadores hacen blanco en los ojos.
También se reporta muchos niños con daños en sus genitales, debido a que guardan los petardos en los bolsillos del pantalón y toman fuego por el roce con la ropa.

Los casos más comunes son la explosión de un producto pirotécnico en las manos, lo que ocasiona mutilaciones de dedos o de toda la extremidad.

Abusos

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) reportó que cientos de niños trabajan en la producción de fuegos artificiales en El Salvador.

La calidad de los productos que elaboran no es óptima, debido a que los fabrican niños muy pequeños.

De esa forma se explica que algunos morteros no explotan apropiadamente, sino cuando están en las manos de los menores.

O como el caso de un joven que llegó al Bloom esta semana, que se acercó a ver por qué se apagó, y el cohete explotó muy cerca de su cara, lo que causó que perdiera el ojo izquierdo.

De una muestra de 196 ingresados al nosocomio pediátrico, 89 han tenido que ser sometidos a cualquier tipo de cirugía. Uno de ellos falleció.

De los menores afectados, la tercera parte ha estado sin la supervisión de un adulto cuando quemaba pólvora.

La mayoría de percances ocurre entre las 7:00 p.m. y la medianoche de Navidad y Año Nuevo. Los más afectados son niños entre cinco y nueve años.

Los cirujanos del Bloom indican que los costos aumentan porque tratan de corregir los daños físicos causados por las explosiones.

“Es una quemadura mortal, de tercer grado. Produce aquella lesión que lo deja inválido de por vida, porque nunca la piel va a ser igual y, además, es muy caro”, asegura la Dra. Margarita Saravia, jefa de la Unidad de Cirugía Plástica del nosocomio infantil.

A pesar de los esfuerzos cosméticos y la rehabilitación, las secuelas sicológicas de las víctimas de abrasiones perduran para siempre.

Niños con un trabajo peligroso

- Según el Programa para la Erradicación del Trabajo Infantil puede haber hasta 1,500 menores de edad que son empleados o están en riesgo de laborar en la peligrosa industria pirotécnica.

- Chicos de hasta tres años son escogidos por su habilidad para envolver la pólvora con sus pequeños dedos y fabricar los “fulminantes” .

- Las autoridades sólo han detectado a 17 menores. Sin embargo, es porque se sospecha que los menores de edad son obligados a trabajar desde las 7:00 de la noche hasta la madrugada, para evadir los controles.

 

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