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Curar
las quemadas cuesta $5,000
El
Hospital de Niños Benjamín Bloom gasta $5,000 en un
caso corriente. Si el menor es ingresado a la Unidad de Cuidados
Intensivos (UCI), el costo es 10 veces mayor.
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$212,579
Gastos de emergencia
Esta es la cantidad que el Estado ha pagado desde enero de
1998 por quemadas.
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$50,000
gastos en la UCI
Los cuidados intensivos multiplican por 10 el dinero que cuesta
la atención.
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Un simple volcancito, de $0.25, si quema el rostro de un niño,
puede significarle al Hospital de Niños Benjamín Bloom
un tratamiento que cuesta hasta $5,000.
La estancia promedio de estos pequeños es de ocho días.
El director de la institución, Dr. Sergio Parada, asegura
que si el menor requiere las atenciones de la Unidad de Cuidados
Intensivos (UCI), el costo aumenta 10 veces, es decir $50,000.
La mayoría de las víctimas de accidentes con pólvora
sufre quemaduras de segundo y tercer grado.
Un estudio realizado por la Unidad de Epidemiología del Ministerio
de Salud revela que el Estado ha gastado $213,579 entre enero de
1998 y agosto de 2003 en la atención de los pequeños
lastimados por fuego.
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Lea
además |
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Cicatrices que nunca sanan
Daniel y Alejandra son dos niños que tienen en su cuerpo
las huellas más profundas de la pólvora.
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Los silbadores y morteros son los principales causantes de amputaciones
y abrasiones en los pequeños.
La parte más afectada es la cara. A veces, los silbadores
hacen blanco en los ojos.
También se reporta muchos niños con daños en
sus genitales, debido a que guardan los petardos en los bolsillos
del pantalón y toman fuego por el roce con la ropa.
Los casos más comunes son la explosión de un producto
pirotécnico en las manos, lo que ocasiona mutilaciones de
dedos o de toda la extremidad.
Abusos
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) reportó
que cientos de niños trabajan en la producción de
fuegos artificiales en El Salvador.
La calidad de los productos que elaboran no es óptima, debido
a que los fabrican niños muy pequeños.
De esa forma se explica que algunos morteros no explotan apropiadamente,
sino cuando están en las manos de los menores.
O como el caso de un joven que llegó al Bloom esta semana,
que se acercó a ver por qué se apagó, y el
cohete explotó muy cerca de su cara, lo que causó
que perdiera el ojo izquierdo.
De una muestra de 196 ingresados al nosocomio pediátrico,
89 han tenido que ser sometidos a cualquier tipo de cirugía.
Uno de ellos falleció.
De los menores afectados, la tercera parte ha estado sin la supervisión
de un adulto cuando quemaba pólvora.
La mayoría de percances ocurre entre las 7:00 p.m. y la medianoche
de Navidad y Año Nuevo. Los más afectados son niños
entre cinco y nueve años.
Los cirujanos del Bloom indican que los costos aumentan porque tratan
de corregir los daños físicos causados por las explosiones.
Es una quemadura mortal, de tercer grado. Produce aquella
lesión que lo deja inválido de por vida, porque nunca
la piel va a ser igual y, además, es muy caro, asegura
la Dra. Margarita Saravia, jefa de la Unidad de Cirugía Plástica
del nosocomio infantil.
A pesar de los esfuerzos cosméticos y la rehabilitación,
las secuelas sicológicas de las víctimas de abrasiones
perduran para siempre.
Niños con un trabajo peligroso
- Según el Programa para la Erradicación del Trabajo
Infantil puede haber hasta 1,500 menores de edad que son empleados
o están en riesgo de laborar en la peligrosa industria pirotécnica.
- Chicos de hasta tres años son escogidos por su habilidad
para envolver la pólvora con sus pequeños dedos y
fabricar los fulminantes .
- Las autoridades sólo han detectado a 17 menores. Sin embargo,
es porque se sospecha que los menores de edad son obligados a trabajar
desde las 7:00 de la noche hasta la madrugada, para evadir los controles.
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