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Al
final se hizo justicia
Juventud
Independiente se recuperó y se impuso a San Martín.
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| Anticipado. Arango y Alvarado, de San Martín,
evitan que Cedillos contacte con el balón.
Foto: EDH |
Más que recuperación milagrosa fue un acto de justicia.
Municipal San Martín se puso en ventaja con un penalti dudoso,
pero cayó con un gol que bien puso asegurarle el trabajo
a Jhon Castillo, delantero de Juventud Independiente.
Y es que durante casi todo el partido, Castillo fue víctima
de los insultos de su público, que pedía su cambio
y le recordaba que estaba amenazado por su bajo rendimiento. Todo
quedó en el olvido, su equipo ganó 2-1.
El por qué de lo anterior era obvio. Deambulaba de un lado
a otro en el área rival pero no encontraba el balón.
En los 90 minutos tuvo tres oportunidades, una se la desvió
el portero debutante Claudio Cina, otra la estrelló en el
travezaño con tan buena fortuna que le regresó para
anotar en su tercer intento. Corría el minuto 85 y el público
que hacía un minuto lo odiaba, parecía dispuesto a
levantarle un monumento: era el 2-1 para el equipo de San Juan Opico.
El juego careció de técnica, y si bien el portero
de Juventud Independiente, David Martínez intentaba abrir
por lo laterales, después un pelotazo en busca de Alejandro
Domínguez era la salida del equipo. San Martín no
presentó más opciones que sus individualidades.
Se robó el show
El partido estaba abierto para cualquiera. Un ir y venir improductivo
pero que mantenía atentos a los fanáticos. El marcador
seguía en blanco pero a los 63 minutos surgió un penalti.
El balón regresaba de rebotar en el ángulo izquierdo
cuando se escuchó el silbato de Mauricio Humberto Martínez.
La sanción fue reclamada por Juventud Independiente, pero
igual, fue cobrada por Franco Rodríguez, quien puso el 1-0
para San Martín.
Minutos después, una supuesta mano en el área de San
Martín fue reclamada por los jugadores visitantes, así
como muchos errores de apreciación, en lo que sancionaba
a favor del infractor.
Pero por supuesto, lo más evidente fue un codazo de Guillermo
Rivera, en el minuto 87 sobre Castillo, en un momento en el que
San Martín era presa de la desesperación. A los 80,
Vicente Gamero había igualado el marcador con un tanto de
cabeza, y cinco minutos después, Castillo puso el 2-1.
Rivera no fue amonestado, pero al final, el central se llevó
a nueve con amarilla y a tres con roja.
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