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Un
festejo muy merecido
Se
sacaron fotos, firmaron autógrafos, gritaron a los cuatro
vientos y oraron.
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| Tradición. Los campeones no dejaron
atrás su acostumbrado agradecimiento al creador que hacen
después de cada juego. Foto: EDH/Ricardo
Benitez |
Desde atrás de la tela metálica observaban el desenlace.
Los ojos que más habían sufrido el partido eran los
de Eduardo Arriola, Víctor Mafla y el tercer portero Luis
Contreras. Cuando Pacheco anotó los jugadores recibieron
el permiso para entrar y corrieron como locos. A su paso se encontraban
con un Luis Castro eufórico, con las lágrimas de Osorio
y con Alberto Castillo rodeado de una docena de periodistas.
Todos parecían tener pulmones de hierro. Después de
luchar 120 minutos y de pasar por el desgaste de nervios que producen
la tanda de penales todavía tenían la fuerza suficiente
para festejar a lo grande la conquista de la corona 14.
Los rostros de la mayoría lucían extenuados, pero
eso no los detenía, corrían como niños con
juguete nuevo.
Bentos decidió ponerse la camisa al revés y el técnico
Castillo se enfundó la camisa de la selección de Perú.
A quien más ingenioso.
Los aficionados que lograron entrar a la cancha perseguían
a Cristian Álvarez, Alejandro Bentos, Luis Castro, William
Reyes y Víctor Mafla en busca de una foto, un autógrafo
o cualquier cosa de recuerdo.
Luego, al entrar a los camerinos, se unieron en círculo para
agradecer a Dios por un nuevo título.
Los incluyeron en la lista de damnificados que, el gobierno ayudaría
a través de la alcaldía municipal, pero no fue posible.
En aquella ocasión nos limitamos a ver la entrega de
alimentos, presidente de la comunidad.
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Willian Osorio de FAS retira
parte del altar improvisado en los camerinos, después
de coronarse campeones del torneo de Copa de Apertura. Foto:
EDH/Ricardo Benitez
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Alberto Castillo, técnico
de FAS posa para la fotografía del recuerdo luego de
ganar el campeonato de Apertura 2003. Foto:
EDH/Ricardo Benitez
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