Untitled Document
 
 
< Inicio de Deportes

 

 

 

 

 

 

La final ya tiene un tigre

Al cuadro azulgra le alcanzó el empate para ser finalista.

Roberto Águila
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com

Lo mejor que tuvo FAS para acceder a la final del Apertura 2003, fue la administración del 3-0 que arrojó el partido de ida. Foto EDH
Lo mejor que tuvo FAS para acceder a la final del Apertura 2003, fue la administración del 3-0 que arrojó el partido de ida.

Porque, como era lógico y natural, Alianza estaba obligado a jugar al ataque por la necesidad que tenía de ganar por goleada, mientras que los tigrillos podían darse el lujo de perder hasta por 2-0.

En esa disparidad de exigencias, el equipo de Agustín Castillo demostró mucho oficio para manejar las situaciones de riesgo.

Y lo hizo con un talante de equipo serio que sabe tener la pelota para quitarle ritmo al equipo rival.

Porque en los primeros minutos del encuentro Alianza fue mejor. Al menos en la disposición que asumió para ir a buscar el gol que le abriera esperanzas.

El manejo de Diego De Rosa, por un costado, y el de Rafael Denis Conde, por el otro, le brindaron oportunidad al equipo blanco de ganar espacios de maniobra en las cercanías del arco de Luis Castro.

Y tanto fue así, que sobre los 14 minutos de partido el equipo albo bien pudo abrir el marcador, cuando Luis Castro tuvo que cometer penal sobre Óscar Vallejo porque el delantero uruguayo se le iba al gol.

Lea además

 

Carnaval y duelos
Fue una fiesta total. La afición tigrilla vistió al Óscar Quiteño de gala.

Vino a tirarlo Denis Conde, y lamentablemente le pegó el zurdazo anunciado y al centro, fácil para el control del “Manotas” Castro. Haciendo un recuento de lo que este gol significaba para Alianza, se puede decir que ahí perdió todo chance.

Lo demás fue rayado

De ese minuto 14 en adelante, FAS sacó su mejor repertorio de capacidad para dominar en todos los sectores del campo para tener la pelota, aunque sin mucho arrastre para encontrar el arco albo.

En esa postura tigrilla volvieron a ser gravitantes Víctor Mafla y Cristian Álvarez, porque supieron juntarse para el control y para la salida.

Y a medida que FAS dominaba y se apagaba Alianza, también crecía la figura de Alejandro Bentos con su velocidad puesta al servicio para ser receptor de todos los envíos de los volantes. Por ahí FAS comenzó a desequilibrar y a mostrar deseos de querer ganar el encuentro.

No se pudo. Pero no fue por acomodarse a una postura conformista, sino porque los delanteros azulgrana fallaron mucho en situaciones donde el gol ya se cantaba.

Incluso, por esa incapacidad tigrilla de poner la pelota adentro, Alianza casí alcanza el gol en los minutos finales.

 

 

 

 

 


  HACIA ARRIBA

VERTICE HABLEMOS GUANAQUIN PLANETA ALTERNATIVO


Derechos Reservados - El Diario de Hoy, El Salvador, C.A. - Aviso Legal