|
|

La
final ya tiene un tigre
Al
cuadro azulgra le alcanzó el empate para ser finalista.
|
|
| Lo mejor que tuvo FAS para acceder a la
final del Apertura 2003, fue la administración del 3-0
que arrojó el partido de ida. Foto
EDH |
Lo mejor que tuvo FAS para acceder a la final del Apertura 2003, fue
la administración del 3-0 que arrojó el partido de ida.
Porque, como era lógico y natural, Alianza estaba obligado
a jugar al ataque por la necesidad que tenía de ganar por goleada,
mientras que los tigrillos podían darse el lujo de perder hasta
por 2-0.
En esa disparidad de exigencias, el equipo de Agustín Castillo
demostró mucho oficio para manejar las situaciones de riesgo.
Y lo hizo con un talante de equipo serio que sabe tener la pelota
para quitarle ritmo al equipo rival.
Porque en los primeros minutos del encuentro Alianza fue mejor. Al
menos en la disposición que asumió para ir a buscar
el gol que le abriera esperanzas.
El manejo de Diego De Rosa, por un costado, y el de Rafael Denis Conde,
por el otro, le brindaron oportunidad al equipo blanco de ganar espacios
de maniobra en las cercanías del arco de Luis Castro.
Y tanto fue así, que sobre los 14 minutos de partido el equipo
albo bien pudo abrir el marcador, cuando Luis Castro tuvo que cometer
penal sobre Óscar Vallejo porque el delantero uruguayo se le
iba al gol.
 |
Lea
además |
|
|
Carnaval y duelos
Fue una fiesta total. La afición
tigrilla vistió al Óscar Quiteño de gala.
|
Vino a tirarlo Denis Conde, y lamentablemente le pegó el zurdazo
anunciado y al centro, fácil para el control del Manotas
Castro. Haciendo un recuento de lo que este gol significaba para Alianza,
se puede decir que ahí perdió todo chance.
Lo demás fue rayado
De ese minuto 14 en adelante, FAS sacó su mejor repertorio
de capacidad para dominar en todos los sectores del campo para tener
la pelota, aunque sin mucho arrastre para encontrar el arco albo.
En esa postura tigrilla volvieron a ser gravitantes Víctor
Mafla y Cristian Álvarez, porque supieron juntarse para el
control y para la salida.
Y a medida que FAS dominaba y se apagaba Alianza, también crecía
la figura de Alejandro Bentos con su velocidad puesta al servicio
para ser receptor de todos los envíos de los volantes. Por
ahí FAS comenzó a desequilibrar y a mostrar deseos de
querer ganar el encuentro.
No se pudo. Pero no fue por acomodarse a una postura conformista,
sino porque los delanteros azulgrana fallaron mucho en situaciones
donde el gol ya se cantaba.
Incluso, por esa incapacidad tigrilla de poner la pelota adentro,
Alianza casí alcanza el gol en los minutos finales.
|
|