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Arantxa,
un año después
A
una temporada de su retiro, su vida ha cambiado mucho
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| Año sábatico. Las raquetas
ya no son lo más importante en la vida de Arantxa Sánchez
Vicario, ahora disfruta de los placeres de la vida sin presiones.
Foto: AP |
Parece otra, pero es la misma. Vestida con una camiseta turquesa
ajustada y un gigantesco 69 blanco como logo, Arantxa
Sánchez Vicario disfruta el primer año del resto de
la vida de la mejor deportista española de todos los tiempos.
Estoy contenta, mucho más relajada fuera de la competición,
con mucho más tiempo para mi vida, haciendo cosas que antes
no podía hacer. Vivo un año sabático,
admitela ex número uno del tenis mundial.
El 18 de diciembre cumplirá 32 años, pero durante
su encuentro con dpa en Marbella, Sánchez transmitió
por momentos la felicidad y las sensaciones de una adolescente:
tiene toda una vida por delante, con el nada desdeñable respaldo
de varias decenas de millones de dólares en su cuenta bancaria.
Días de ocio
¿Qué hacer? Por ahora, no mucho. Este año
colaboré como directora del torneo de tenis de Madrid, pero
más que nada disfruté, descansé. Ahora tengo
muchas ofertas de trabajo para el año que viene, todas relacionadas
con el mundo del tenis, pero debo decidir aún qué
voy a hacer.
Sánchez tiene grabada la fecha de su adiós al tenis,
12 de noviembre de 2002, y admite que ese fue su momento más
difícil, un anuncio en el que derramó más de
una lágrima.
Lo más difícil fue dejarlo, eso es lo difícil
para un deportista. Luego, al día siguiente, te levantas
y dices: tengo todo el día por delante, no tengo que entrenar...
Te haces a la idea de que la vida sigue, de que hay otra vida también,
y sigues con ilusión buscando cosas nuevas.
Experiencias nuevas. A su divorcio del periodista Joan Vehils tras
un matrimonio que comenzó con una fastuosa fiesta en un castillo
y duró menos de un año, le siguió un noviazgo
con su entrenador, Antonio Hernández.
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| Volver a vivir. La española jugó
ayer con la rusa Anna Kournikova en España. Fue un momento
muy especial. La rusa acaba de recuperarse de una lesión.
Foto: AP |
Pero esa relación también terminó, y en los
últimos meses está acompañada de un joven -más
joven y más bajo que ella- del que poco se sabe, apenas que
integra el entorno del español Sete Gibernau, subcampeón
mundial de motociclismo.
Tras casi dos décadas en las que el tenis y sus padres eran
omnipresentes, Sánchez parece estar deseando vivir la vida
a pleno, sin pensar en qué hay que hacer al día siguiente
ni a qué hora poner el despertador.
Las raquetas, arrumbadas en el armario de su casa de Sant Just Desvern,
en las afueras de Barcelona, comienzan a cubrirse de polvo.
Habré tocado la raqueta siete veces. Con mis hermanos
o con amigos como hobby, pero juego cuando me apetece, depende de
cómo me levante. Hago una hora de preparación física
cada día para hacer un poco de deporte.
Regreso con triunfo
A pesar de que dice que del circuito de la WTA no quiere saber
nada y que sigue poco los partidos, ayer Arantxa volvió a
tomar la raqueta para jugar una exhibición en León,
España. Le ganó a la rusa Anna Kournikova con parciales
de 6-3, 4-6 y 7-5. La falta de actividad de ambas tenistas no se
notó y el partido resultó intenso. Las dos se fueron
aplaudidas del estadio.
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