|
|

Desfile
de famosos en el Quiteño
Los
de FAS vieron a su futuro rival. No faltó nadie
Los graderíos del Óscar Quiteño se asemejaban
mucho a una pasarela de lo mejor del fútbol nacional. Mientras
Alejandro Bentos y Juan Lavaca, cada uno con su respectiva novias,
observaban el juego como si tratatase de una salida al cine, aparecía
también Eliseo Quintanilla saludándose de tribuna
a tibruna con Velásquez y Gilberto Murgas.
En las tribunas superiores, Alberto Castillo platicaba amenamente
con el uruguayo Saúl Rivero, con quien observó de
pie todo el partido. Además, había entrenadores esparcidos
por cada rincón. Un Ricardo Guardado por aquí, un
Raúl Donsanti por allá.
Pero los más atentos al partido eran los jugadores de FAS,
quienes fueron contagiados por la tensión del estadio Quiteño.
Apenas alcanzaban a mover alguna que otra ceja cuando había
jugadas de peligro.
Un opoco más tarde también llegaron Víctor
Sánchez, el volante del Arcense; también Henry Sevillano
y Alex Obregón con toda su familia.
Parecía un sueño surrealista que tenía como
sede un estadio Quiteño vestido de blanco, tan insípido
como un Camp Nou lleno de merengues.
A medeida que corrían los mintos, los jugadores de FAS notaron
una superioridad alba. Alianza ha propuesto más y si
ganan será un rival más peligroso que San Salvador,
explicaba Víctor Velázquez. Ninguno de los dos
es fácil, pero Alianza es más complicado, agregó
Emerson Umaña.
Cuando llegó el gol de Álex Erazo, los jugadores abrieron
más que nunca sus ojos, incluso a Vívtor Velásquez
se le escaparon algunos aplausos. A su lado, William Pichuta
Torres, quien por lesión quedó afuera del partido,
se lamentaba con sus manos en la cabeza.
|
|