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Sin operar
Hay 200 pacientes en lista de espera

La acumulación de enfermos hace que el costo por ingresarles en un hospital y darles tratamiento sea mayor que el valor de una intervención.

Margarita Sánchez
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

Los corazones de los salvadoreños están en peligro. El país no tiene un programa para atender las dolencias cardíacas, pese a que el Hospital Rosales cuenta con el recurso humano calificado para realizar las cirugías cardiovasculares, pero no quirófanos, material y espacio en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI).

Luego que el terremoto de enero de 2001 destruyera las salas de operaciones, no se volvieron a hacer intervenciones cardiovasculares, pese a que la lista de espera es de más de 200 pacientes.

Los médicos opinan que atrasar las intervenciones resulta más caro que asignar recursos para el programa de operaciones de corazón.
Tanta es la tardanza que algunos de los pacientes no regresan a su cita porque han fallecido.

De hecho, si usted quiere obtener una cita en cardiología, deberá esperar hasta marzo de 2004.

Muchos de los cirujanos se especializaron en Europa y Estados Unidos y, por el momento, realizan operaciones de hernia, vesícula, y estómago, entre otras.
Los cuatro profesionales que laboran en el Rosales tienen plaza de cirujano general.

La mitad de ellos está contratado por dos horas, cuando una cirugía de corazón puede llegar a durar más de ese tiempo.

El nosocomio público carece de presupuesto para comprar válvulas, oxigenadores y marcapasos, esenciales para curar a los enfermos cardíacos.
Cada semana, dos pacientes más necesitan una intervención.
“En promedio tenemos unos 100 nuevos al año”, explicó uno de los especialistas.

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Rosales volverá a hacer las cirugías de corazón en 2004
El proyecto cuenta con apoyo del Ministerio de Salud, que apuesta por la buena administración de los fondos asignados al centro hospitalario.

Otro obstáculo para no realizar las cirugías es que los pacientes intervenidos necesitan de la UCI para su recuperación.

En ésta sólo hay ocho camas para atender a los enfermos más delicados, que provienen de todo el país.

En muy pocas ocasiones se ha colocado marcapasos y válvulas a pacientes.
Hace algunos meses hubo escasez de medicinas.
Según el director del centro asistencial estatal, Dr. Francisco Quesada, el problema ya fue superado.
El director acepta las limitantes del hospital para echar a andar el programa de este tipo de operaciones.

Esperanza


Quesada confía en que el Rosales resolverá el problema cuando el ISSS concluya, en marzo entrante, la devolución del ex Hospital de Especialidades.

El edificio tiene 10 salas de cirugía y una UCI con 20 camas.

“En el nuevo complejo hay una sala de mayores dimensiones, con características especiales orientadas a la cirugía cardiovascular”, detalló el director

No obstante, uno de los pioneros del extinto programa de cirugía cardiovascular no cree esta promesa, porque no se habla de un refuerzo presupuestario para darle mantenimiento al proyecto (ver nota adjunta).
Al inicio hubo casi ¢5 millones para comprar válvulas, oxigenadores, marcapasos y otros para enfermos que necesitan operación.

Hoy, este fondo no existe y no se puede destinar dinero del presupuesto general del hospital para cirugías de corazón, ya que se descuidarían otras áreas.

La falta de operaciones no sólo hace que la lista sea más larga, sino que los enfermos graves sean ingresado constantemente y por un tiempo prolongado en la UCI.

El director reconoció que mantener a los pacientes sólo con tratamiento le sale más caro al hospital, debido a que ingresan hasta cuatro veces a la unidad, lo que deteriora la vida del enfermo.
“Esto se puede resolver con una operación que puede costar ¢30,000”, explicó uno de los cirujanos.
Un día en Cuidados Intensivos cuesta $1,000. Un enfermo puede pasar ahí hasta dos semanas.


Programa extinto
El Hospital Nacional Rosales invierte más en el tratamiento de los pacientes cardíacos que en la intervención quirúrgica de los mismos. Por esta razón, la entidad hace un esfuerzo para restablecer el próximo año el desaparecido programa de operaciones de corazón.

Sin presupuesto
- En 1998 se creó el proyecto de cirugía cardiovascular y se asignó una cuota presupuestaria de ¢5 millones. Con este dinero se compraron accesorios. En la actualidad, este proyecto no existe, y las cirugías han sido suspendidas.

Medicamentos
- La crisis de medicinas que afectó a los hospitales hace algunos meses afectó menos a los enfermos del corazón, según el director. El centro no dejó de despachar fármacos a estos pacientes, ya que hizo compras con fondos propios.

Recurso calificado
- El centro asistencial cuenta con cuatro expertos cirujanos cardiovasculares. En ausencia de un programa de operaciones, estos realizan intervenciones de hernia y apendicitis. La mitad está
contratada sólo por dos horas.

No hay un plan
- El Salvador no tiene un programa continuo de cirugía cardiovascular. En el principal centro de referencia nacional no hay quirófanos para realizar estas operaciones, ni un programa de que le dé solución a los pacientes.

Promesa
- El director del Hospital Rosales explica que con la entrega del nuevo complejo de salas de cirugía y la infraestructura anexa (donde antes funcionaba el centro de Especialidades) se daría continuidad a las operaciones de corazón.

 

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