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Hombres
de carne y mil sentimientos
En
el salón de pesas no hubo sólo sudor y fuerzas
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| Coraje. Sergio Rodríguez realizó
un buen trabajo en 85 kgs. y se quedó con el oro. Foto:
EDH |
En la última jornada de levantamiento de pesas de los I
Juegos Nacionales no hubo sólo atletas compitiendo por ganar
una medalla, sino también por imponerse en la vida.
Más allá de levantar cargas de 160 kilogramos o más,
cada uno de los competidores se esforzó por cumplir una meta
o un sueño.
Sergio Rodríguez, ganador de tres medallas de oro en la categoría
de 85 kilogramos, se inscribió en los Juegos para demostrar
que no está viejo y que aún puede dar mucho en una
selección nacional.
Dicen que estoy viejo, pero si estuviera viejo no ganara,
dijo al final de la competición.
En estos momentos Sergio está trabajando como entrenador
de atletismo, tiene su propio club y de esa forma sobrevive.
Alguien que me motivó a competir es don Valerio Fontanals
(atleta máster). Él me dio ánimos y también
Dios. Don Valerio me ayuda, dijo.
Pero más tarde aparecería la historia de Manuel Cáceres,
uno de los pesistas más conocido de los últimos años
y que desde hace algunos meses había estado un tanto alejado
de está actividad deportiva.
Cáceres se inscribió en los Juegos para despedirse
de los salvadoreños compitiendo en su querido deporte.
El atleta, quien recientemente contrajo nupcias con la ciudadana
norteamericana Christi, ahora de Cáceres, se irá a
vivir a Maryland, EE.UU. con su esposa, pero antes quería
demostrar que tiene capacidad.
No sé si voy a ganar, pero quiero hacerlo , dijo
Y al final de la tarde lo hizo al quedarse con tres medallas de
plata en la categoría de 105 kilos.
Otro ganadores en la última jornada pesística fueron,
Óscar Matozo en 77 kilos; Alexander Valladares en 95 y Gilberto
Fuentes en más de 105 kilos. Cada uno cumplió con
un sueño o alcanzó una meta trazada.
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