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Pequeños,
pero muy valientes
Ecuestre
Tres jinetes salvadoreños, de preinfantil, son el futuro
de este deporte.
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| Tres promesas. Sofía Quiñonez,
izquierda, Nicolás López, centro, y Paulina Valdez.
Foto: EDH/Ricardo Benitez |
Sobre el caballo demuestran tenacidad, rapidez y total control
de la situación. Cada obstáculo lo sortean sin inmutarse
demasiado, mientras recorren casi de memoria la pista de salto del
Complejo San Andrés.
Pero ya en el suelo, sin el caballo y sin el casco, tienen la misma
timidez, sinceridad y espontaneidad de un niño. Ellos son
Paulina Valdez, Sofía Quiñónez y Nicolás
López quienes representan al nivel pre infantil de El Salvador
en las pruebas de salto.
Ninguno pasa de los doce años, pero nadie lo notaría
a la distancia, en sus elegantes trajes de jinetes y galopando en
sus caballos.
Estos valientes pequeños, que a su escasa edad desafían
los riesgos del ecuestre, coincidieron en que el amor por los caballos
los empujó a convertirse en jinetes. Además de montar,
ellos también se encargan de cepillar, bañar y de
llevarles zanahorias y dulces de melcocha a sus respectivos caballos.
Al preguntarle a Nicolás por qué practicaba ecuestre,
contestó sin titubear: Porque quiero ser un gran campeón.
Nicolás, de nueve años, siempre ha estado cerca de
los caballos. Montó por primera vez cuando tenía seis
meses, en los brazos de su padre, pero comenzó a entrenarse
para competiciones a los seis años. nicolás monta
a Muñeca.
Por su parte, Sofía, de doce años, abandonó
al tenis para convertirse en jinete. Cuando estoy en el punto
m·s alto del salto siento como que estoy arriba del mundo,
comentó, al tratar de explicar lo que más le gustaba
del ecuestre. Sofía tiene una buena química con su
caballo Tornado: Sólo yo lo puedo manejar, de alguien
más no se deja, comenta.
Para Paulina, de once años, montar es simplemente emocionante.
Le comenzaron a gustar los caballos cuando apenas tenía la
edad de seis años, pero no fue sino hasta hace un año
que comenzó con entrenamientos formales para salto. Paulina
tiene claro que quiere llegar lejos en el ecuestre. Su yegua se
llama Dulcinea.
Los tres pequeños se entrenan en la Escuela de Ecuestre San
Luis ubicada en la jurisdicción de Tres Marías.
Los tres compitieron en los Juegos Nacionales, pero su categoría
no será premiada con águila nacional.
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