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Elegido
del destino
Josué
Nahum Galdámez, al igual que en los Juegos San Salavador
2002, resultó otra vez decisivo.
Cientos de cosas, quizás miles, pasaron por la cabeza de Josué
Nahum Galdámez en el momento de ejecutar el penal.
Corría el minuto 41 del segundo y ya era imposible echarse
atrás.
El técnico había sido claro: el encargado de patear
era Eliseo Quintanilla y si no estaba Cheyo la alternativa era él.
Mientras acomodó el balón, las imágenes empezaron
a desencadenarse precipitadamente.
Por ejemplo, aquel gol histórico a México en los Centroamericanos
y del Caribe 2002 que valió una medalla de oro.
Pero mezclados con los recueros imborrables llegaron otros tan imborrables,
pero no por memorables sino por duros.
Junio de 2003, apenas cuatro meses atrás, cuando deprimido
y desmotivado se acercó a Paredes para pedirle que lo desvinculara
de la Selección. Ya sabía que había quedado fuera
de la lista de la Copa de Oro y pidió un tiempo para él.
Muchos pensaron que ya nunca volvería a vestir la camisa nacional,
incluso él.
Volver a vivir
Inició la lenta carrera con convicción y serenidad,
pero jamás dejó pensar en la responsabilidad. La gloria
estaba allí, a doce pasos. La misma distancia que lo separaba
de la decepción en caso de fallar.
Por último, a escasos segundos de acariciar el balón
con su pie derecho, pensó en su hija y en toda su familia.
Sabía que el gol, antes que nadie, era para todos ellos.
Apuntó a la derecha del portero Olivieri y no falló.
Sus manos y sus oídos se hicieron una misma cosa para escuchar
esa maravillosa música que es el grito de un gol acompañado
de un coro de más de diez mil almas.
PEFIL BAJO TOTAL
Por ser el capitán y además haber anotado el gol
del triunfo, Galdámez fue el elegido para acompañar
a Juan Ramón Paredes a la conferencia de prensa tras el partido.
Pero el delantero no emitió ni una sola palabra. Se limitó
a escuchar al entrenador y hasta se prestó gentilmente para
sostener el micrófono de un periodista que quería
captar la voz de Paredes y había quedado lejos de la mesa.
Este 1-0 vale mucho, ahora lo defenderemos en Canadá
como sea. Tratamos de jugar por abajo porque ellos son fuertes de
arriba, pero por momentos se nos complicó un poco,
dijo al pasar mientras Paredes se lo llevaba amarrado de la mano.
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Así los vimos
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| 6 |
Luis
Castro: Esta vez fue exigido muy poco, y cuando lo fue respondió
con su acostumbrada cuota de calidad. |
| 6 |
Julio
Castro: Arrancó nervioso y dando ventajas, pera poco
a poco fue asentándose. Terminó con la firmeza
habitual. |
| 6 |
Marvin
González: Volvió a ser el zaguero más solvente
de la última línea, en los cierres y en los relevos
que realizó. |
| 6 |
Otoniel
Carranza: Salvo por un mal cierre en una pelota de altura que
resultó de riesgo, si tarea fue muy buena. |
| 6 |
William
Torres: Dentro de lo ordenado por el banco, de no arriesgar
mucho en la subida, cumplió. Porque marcó bien. |
| 6 |
Alfredo
Pacheco: Estuvo en la misma línea que Torres, frenado
en las incorporaciones al ataque, pero bien defendiendo. |
| 6 |
Isaac
Zelaya: Marcando volvió a rendir. Acaso le faltó
algo en la distribución de la pelota. Fue relevado por
Diego Mejía. |
| 5 |
Ramón
Sánchez: Fue más marca que peón de salida,
aunque mostró voluntad. Fue sustituido por Denis Alas. |
| 7 |
Josué
Galdámez: Fue el hombre de mayor disposición en
el campo. Más allá de marcar el gol , se prodigó
en todos lados. |
| 7 |
Eliseo
Quintanilla: Por manejo y condición técnica, fue
el pivote nacional que exigió mucha marca canadiense.
Muy bien. |
| 6 |
Emerson
Umaña: Fue el mayor ejemplo de voluntad que tuvo el equipo
nacional. Peleó hasta pelotas imposibles,y forzó
el penal. |
| 6 |
Denis
Alas: A pesar de que sólo vio acción en los últimos
minutos, fue capaz de fabricar la salida que no encontraba el
equipo. |
| - |
Diego
mejía: Entró a 11 minutos del final, tiempo muy
escaso para evaluarlo. Sin embargo, consiguió presencia
en ataque. |
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