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Coca
Cola se aferró al triunfo
Los
enlatados estuvieron gran parte del complemento con dos jugadores
menos, pero aún así vencieron 1-0 al Nahulingo-Sonsonate.
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| Cada balón fue disputado con fuerza
por los enlatados. Sonsonate debió dar más para
llegar al menos al empate. Foto: EDH/Oscar
Payés |
Fue un triunfo ganado a puro sudor, pero llegó no tanto
por su nivel táctico o técnico, sino más bien
porque el Coca Cola resistió a pesar de la desventaja numérica.
Una segunda tarjeta amarilla a los 51 hizo que Zelvin González
viera la roja y tuviera que abandonar el terreno, igual que lo hizo
a los 61 su compañero Francisco Gutiérrez.
A partir de ahí, se esperaba que Sonsonate pusiera en práctica
un ataque contra defensa y que sometiera a su rival a fuerza de
goles. Fue todo lo contrario.
Desde la primera expulsión, Coca Cola no cambió su
estrategia, y aguantó con dos jugadores en punta mientras
su línea media derrochaba energía y su zaga rechazaba
todo cuanto llegaba.
Por su parte, el arquero Francisco Morales, que rechazó cuanto
ataque tuvo en su portería, tuvo un destacado papel, salvo
en una acción en la que su zaguero Hamlet León sacó
de cabeza un balonazo que se dirigía a la red.
El gol
El tanto fue producto de un tiro libre, luego de una falta cometida
a un par de metros del área, con el que Jairo Amaya puso
el 1-0 a los 32 minutos. Un pelotazo que el portero René
Olmos sólo vió pegar en el poste e ir a descansar
a su red.
Desde ese momento, la reacción de Sonsonate se esperó,
pero nunca llegó.
Es que los cocoteros sólo fueron un equipo de quince minutos,
cinco en el inicio del primer tiempo, igual en el segundo y al final
de éste, cuando ya los de Coca Cola carecían del aliento
suficiente para continuar tras el balón.
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| Adán González, de Coca Cola,
arrolla a un sonsonateco. Foto: EDH/Oscar
Payés |
En el inicio de cada tiempo, los sonsonatecos se volvacaban sobre
el terreno rival y, aunque con una ofensiva desordenada, acosaban
la meta de Morales.
Gran parte del problema del equipo occidental se debió a
que el excesivo toque lateralizado les quitaba la sorpresa ofensiva,
y permitía a su rival armarse atrás y esperar a que
ellos se animaran a tirar o entrar al área.
El mérito
Por supuesto que eso facilitó la tarea de Coca Cola, que
aunque no tuvo un juevo vistoso, sí fue efectivo para anular
a un rival falto de ideas.
Luego de recuperar la pelota, el portero distribuía a uno
de sus marcadores de punta, quien luego buscaba algún compañero
desmarcado en el centro, y después éste profundizaba
hacia los laterales. Así, dos o tres toques les permitían
acosar al contrario.
En este papel fue fundamental Jairo Amaya, quien en repetidas ocasiones
desbordó por la banda izquierda y, en cada una de ellas,
logró enviar los balones al centro, que si bien no fueron
aprovechados, sí permitían dar sensación de
peligro en el frente de ataque .
Justo lo que le faltó a Sonsonate, cuyo entrenador Ricardo
López -expulsado en el complemento-, no pudo, a pesar de
tener dos jugadores más, cambiar su estrategia y enviar adelante
a su equipo. Igual dejó cuatro hombes en la línea
de atrás, mientras el medio campo rival lucía despoblado.
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