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Arcense,
cada vez más morado
En
otra actuación pálida y sin visos de recuperación,
los morados del Arcense fueron goleados por el puntero FAS. El 0-4
fue un pésimo estreno del técnico Raúl Donsanti.
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FAS
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ARCENSE
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4
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0
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| Willian Reyes de FAS logra pegarle
a la pelota ante el acoso de Juan Lavaca, observa la acción
Guillermo Wagner. Foto: EDH/Ricardo Benitez. Foto:
EDH/Ricardo Benitez |
Es lógico que no se puede salir a pelear un partido como
lo hizo Arcense, sin las previsiones defensivas que eran obligadas
al enfrentar a un equipo como Fas que cuenta con muchos recursos
tácticos y ténicos.
Por ejemplo, salir con marca escalonada en el medio juego para taparle
espacios de maniobra a volantes dotados, como los del cuadro tigrillo,
a quienes no se les puede regalar nada.
Sin embargo, Arcense fue la muestra del equipo que quiere tener
la pelota y hacer fútbol ofensivo, sin tener los recursos
para hacerlo, y sale a proponer un partido que en ningún
momento le conviene.
Y en esa actitud se vio de pronto sin la pelota, regalando los espacios
largos para la hegemonía tigrilla, y enseguida su propia
red inflada de goles.
Es cierto que Arcense, por expulsión del goleador William
López se quedó con diez hombres a los escasos 22 minutos
de juego.
Pero también es cierto que, a partir de ahí, el banco
morado no recurrió a ningún ardid defensivo, a pesar
de que el partido en esos momentos estaba 0-0. El equipo siguió
abierto y regalado para la goleada, como realmente pasó.
La cara del triunfo
Literalmente fue un paseo de campo tigrillo, considerando la manera
en que los hombres de Agustín Alberto Castillo manejaron
el partido, y la forma tan elaborada con que concretaron la goleada
de 4-0.
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| Ernesto Gochez de FAS marca a Juan Lazo
Cruz de Arcense, durante el partido que ganara FAS 4 goles por
0. Foto: EDH/Ricardo Benitez |
Y estamos hablando de un FAS que se presentó en el Mardoqueo
Córdova de Ciudad Arce sin cuatro jugadores que son vitales
en su funcionamiento colectivo (el arquero Luis Castro y los volantes
Gilberto Murgas, Cristian Álvarez y Víctor Mafla),
y sin embargo no los extrañó porque los recambios
tomaron la batuta con la misma jerarquía que utilizan los
titulares para prevalecer con la pelota y ser letales.
En esta ocasión fue Juan Carlos Panameño el que se
adueñó de toda la circulación que produjo FAS,
tanto en el arranque ofensivo como en la llegada, en un gran trabajo
que lo condujo a ser el principal generador de ataque con dos goles
convertidos y buenas asistencias en los de Rafael Tobar y William
Reyes, que concretaron la goleada.
Detrás de Panameño estuvo Ernesto Góchez en
una actuación muy buena que lo dibujó como el acompañante
ideal en un trabajo colectivo, y más allá la labor
callada de Rafael Tobar en el sacrificio de quitar y llevar, juntarse
con los hombres en punta, y atreverse a pisar la zona de remate
para encontrar el gol, como pasó esta vez.
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