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El sujeto se peleaba la vía
Muere un bebé por la prisa de microbusero
Según la policía y la madre de la víctima,
el cobrador golpeó al niño con la puerta antes de
que ella le sujetara. El infante resbaló y cayó bajo
las llantas del microbús.
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| Parientes y amigos velaron los restos de
Rafael, en el pasaje 4, casa 25, de la Colonia Brisas del Norte,
Tonacatepeque. Foto: Nelson Dueñas |
Un niño de 18 meses murió el viernes al mediodía
atropellado por un microbús de la ruta 38-A. El bebé
fue identificado como Rafael Antonio Rivas Campos.
Su padre, Rafael Campos, no pudo asistir al sepelio, y quizá
aún no sepa de la tragedia, pues el mismo viernes salió
a trabajar en el Fovial. Dijo que estaría allá por
San Antonio del Monte, Sonsonate.
La familia no logró ubicarle, pese a esfuerzos propios, a
través de la policía, y de retrasar la hora del entierro.
Los supuestos responsables están detenidos.
Fueron identificados como Ulises Reynaldo Aguillón, de 21
años, y José Joaquín Mata, de 32, cobrador
y motorista, respectivamente.
El hecho ocurrió en el kilómetro 17, de la Carretera
Troncal del Norte. Las primeras investigaciones revelan que la tragedia
ocurrió porque el referido microbús se disputaba la
vía con otro de la ruta 115.
Los detenidos intentaron huir, pero un policía, de civil,
se los impidió. El niño murió camino a un centro
asistencial, a pocos metros del sitio del accidente.
Aguillón y Mata dijeron que la responsable de la muerte del
menor era la madre, a quien se le cayó el bebé.
Raquel Rivas, de 23 años y madre de la víctima, relata
que junto a su otra hija, de 9, iban para Aguilares, a una fiesta
de cumpleaños.
La niña le sugirió que abordaran el microbús
para no llegar tarde al almuerzo. Raquel le hizo caso.
En el trayecto observaron que el microbús iba a excesiva
velocidad.
Al percatarse del peligro, la mujer avisó al cobrador que
se bajaría en el desvío de Tonaca. Fue
la niña quien lo hizo primero. Luego, ella.
Pero antes de que la mujer estuviera segura en tierra, y de que
sujetara bien al bebé, el cobrador le gritó al motorista
que le diera y al cerrar la puerta golpeó al
niño en la espalda. El impacto hizo que el bebé resbalara
y cayera de cabeza bajo el microbús.
La progenitora les gritó angustiada que no siguieran la marcha.
Cogió del cabello al niño para evitar que las llantas
le destrozaran el cráneo. Pero ya era tarde. El niño
murió al instante en mis brazos, afirmó la mujer.
El viernes mismo llegó la dueña del microbús
a decirle que arreglaran el asunto, sin decirle cómo,
porque le interesaba recuperar el microbús.
En ese momento yo no estaba para platicar de eso, refiere
Raquel, quien se dedica a vender pupusas a la orilla de una calle.
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