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Levántate y anda, campeón

Un gol de tiro libre del meta pantera, Misael Alfaro, dio la victoria al San Salvador sobre un duro Metapán, a cinco minutos del final.

Carlos Vides/EDH
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com

Ricardo Cuéllar, de Metapán (Izq.), sufrió una lesión cuando intentó detener a Franklin Webster. Foto Ricardo Benítez

El campeón no parecía campeón. Aunque necesitaba puntos para salir de los últimos puestos de la tabla, el que proponía fútbol era Metapán.

A pesar de que los jaguares tenían sólo al colombiano Wilson Sánchez en ataque, la falta de garra del San Salvador les permitía llegar con mayor peligro al campo pantera.

El equipo capitalino también colocó a sólo un hombre arriba, el hondureño Franklin Webster, quien no era bien acompañado en sus aventuras ofensivas.

Sin embargo, una de sus embestidas provocó un entradón del zaga cementero Ricardo Cuéllar, apenas al 3’, quien se fracturó la pierna izquierda. En su lugar ingresó René Ramos, quien aportó más salida por derecha.

Al minuto 15, la desidia blanquinegra ya era desesperante. Ramiro Carballo, exasperado, gritó “vamos, vamos” a sus compañeros, en busca de una reacción.

Pero nada. El que seguía llegando era Metapán. Al 25’, Sánchez perdió en el mano a mano con Alfaro, pero todo apuntaba a que los caleros abrirían la cuenta.

Cambio... pequeño

Para el segundo tiempo, el San Salvador se mostró distinto. Más animado, con más idea y con mejor toque a la ofensiva.

Al 53’, William “Pichuta” Torres, pareció sufrir una falta de Edwin Orellana en área calera, pero el central no dictó pena máxima.

Cinco minutos después, llegó un cambio que sería clave: ingresó el atacante pantera Diego Mejía por el volante Emiliano Pedroso.

En el momento, ni siquiera la barra capitalina aprobó el cambio, pues Pedroso era de los pocos que aportaban salida en la media.

Pero al 64’, Mejía se combinó con Ramiro Carballo por izquierda, fabricaron una pared y el atacante la hundió de derecha.

La alegría duró poco, pues otro cambio también venía con premio. Al 70’, Miguel Soriano ingresó en el ataque calero por el zaga René Valle, y tres minutos después, en un errorazo de San Salvador en el medio campo, capturó el balón, lo condujo varios metros, gambeteó a Misael y anotó a placer.

Era el 1-1 y los dos equipos no parecían con ánimo suficiente para luchar por la victoria.

Pero al 85’, en su segundo cobro de tiro libre, Misael sacó un disparo colocado a la candela derecha de Fito Menéndez, quien se quedó clavado y sin reacción.

Un gol que vale para la segunda victoria al hilo del campeón, que ahora llega con la moral elevada a su cuadrangular de la Copa Interclubes de la UNCAF.

Garritas
El zaguero jaguar Ricardo Cuéllar sufrió una fractura en su pierna izquierda muy temprano en el juego, al 3’, cuando hizo una fuerte entrada al atacante hondureño Franklin Webster, que corría en velocidad rumbo a la cabaña de Fito Menéndez. El defensor calero fue atendido en el Hospital de Zacamil.
El técnico pantera celebró a lo grande la segunda victoria al hilo de su equipo. “Han sido dos semanas de presión, pero ahora, con estas dos victorias, ya nos metemos en la pelea por las semifinales. Yo hubiera renunciado, muchos querían que lo hiciera, pero tengo mi carácter y seguí”, expresó el DT.
En la platea hubo varios personajes: desde Marcelo Zuleta, DT de Alianza, acompañado por el ex técnico de Metapán, el también argentino Eduardo Cocherari; Henry Vanegas, ex timonel albo, hasta varios jugadores de Chalate. También estaban Dennis Alas y Mario Mayén, del “Sansal”, sufriendo desde las gradas.
Inspiración divina
Los medios lo asediaron al terminar el juego. Misael, quien tomaba de las manos a sus dos hijas,respondía como siempre lo hace: explicando que sus acciones son obra del Creador, y que a Él le agradece las alegrías y las tristezas del fútbol.

Alguien como Misael hace de la fe un elemento central en su vida, más cuando, durante la semana anterior, los médicos le dijeron con claridad que el fútbol es ya un riesgo grave, pues una acción fuerte podría dejarlo inválido. De hecho, Alfaro estuvo en duda para este partido, hasta que a última hora decidió jugar.

“Dios dirá cuando llegue el momento de decir hasta aquí, pero de no quedar en silla de ruedas, quiero seguir jugando. El médico me hizo ver todos los riesgos, pero esto es así, uno lleva este vicio del fútbol adentro. El riesgo me lo juego yo”, dijo.

Este arquero, ya una leyenda en nuestro fútbol, explicó que se decidió a patear tiros libres inspirado en figuras como el paraguayo Chilavert. Hasta el momento lleva anotados ocho goles de tiros libres. El de ayer, contra Fito, fue su segundo en el presente Apertura, pues ya antes le marcó otro a José Luis Monzón, de Arcense, también en el Cuscatlán.

Y quiere más. Para lograrlo, tiene fe. “Jesucristo vive... esta mañana platiqué con él”, rezaba un mensaje en su camiseta, después del juego.

 

 

 

 

 


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