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Un
partido regular
Mucha
expectativa se había creado para el choque entre tigrillos
y alacranes por el invicto de FAS y la racha de los Chalatecos.
Pero no pasó de ser un juego gris.
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| William Osorio jugó en la última
línea ante Chalate. No tuvo mucha llegada pero cumplió
en la marca. Foto: EDH/Ricardo Benitez |
No hay duda de que el intenso ambiente que imprimió el público
chalateco, que llenó en un 90 por ciento el Estadio Gregorio
Martínez junto a la Turba Roja, superó cualquier acción
que se dio sobre la cancha.
Y es que ninguno de los dos equipos logró encontrarse con
el buen nivel de juego que venían mostando en sus anteriores
partidos, el cual había generado tanto morbo alrededor del
juego.
Por FAS hay que destacar la capacidad de aprovechar el único
pispileo que hizo una defensa chalateca que mereció aplausos
por su esfuerzo, con excepción de ese momento de desconcentración.
Alejandro Bentos volvió a ser desequilibrante y se reencontró
con el gol sin embargo su juego se vio manchado por su expulsión.
Eso, sumado a la aguda visión del colombiano Víctor
Mafla para encontrar los espacios, más la voluntad de Rafael
Tobar ,mostraron el mejor rostro del equipo tigrillo. Pero ese lado
lo mostró de forma intermitente, y por ello tuvo que terminar
pidiéndole el final al árbitro.
Por Chalatenango hay que destacar a Merino y Segovia, que se partieron
la espalda en la última línea. Pero a Chalatenango
le hizo falta la llegada por las bandas que generalmente provee
Ramón Martínez por derecha y Edler Lara por izquierda.
Al parecer, ninguno estuvo en su tarde ayer.
Y los norteños volvieron a sufrir del mal que parecían
haber superado ante Águila, pero que volvieron a padecer
contra Firpo y ayer contra FAS: la falta de definición en
el arco contrario.
En conclusión, ninguno de los dos cuadros estuvo a la altura
de lo que se esperaba.
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