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El dinero destinado para medicamentos podría verse recortado en Hospital de Niños Benjamín Bloom, mientras que el Rosales no podría costear las plazas de más de 100 personas, entre ellos 12 especialistas, contratados con el dinero recolectado por las contribuciones voluntarias. Los directores de estos nosocomios están de acuerdo en que necesitarían, cada una de las instituciones, un refuerzo de ¢10 millones para reducir el impacto de la falta de cuotas. El director del Hospital Bloom, Dr. Sergio Parada, explicó que promueve la contribución solidaria y quien no puede pagar no aporta. De las 92,000 atenciones que se dieron el año pasado, se exoneró al 40% y esto no impidió que recibieran atención médica, explicó. Aclara que en la contribución no se les pide más allá del 20% de lo que cuesta un servicio y también se exime a las personas que son referidas del Hospital Rosales y necesitan un examen especializado, como resonancia magnética o tomografía. En números fríos, el Bloom dejaría de recibir ¢8 millones. Este dinero está destinado al pago de servicios como agua, luz, teléfono, desalojo de basura y de material hospitalario, entre otros, los cuales tendrían que pagarse con fondos propios. Las contribuciones voluntarias estaban presupuestadas y nos han servido en años anteriores para hacer frente al déficit presupuestario, explicó la máxima autoridad del Bloom.
A esto se agrega que el presupuesto de los principales hospitales nacionales se mantiene congelado desde hace tres años, y se ve disminuido porque el precio de los productos ha subido. Más del 30% de los que pasan consulta en el hospital Bloom son beneficiarios del Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS), pero esta institución no retribuye los gastos médicos. Otro porcentaje menor, no identificado, tiene un seguro médico privado, según información del Bloom. El director del Hospital Rosales, el doctor Francisco Quesada, explicó que de los fondos recaudados de las aportaciones se adquiere medicamento especializado, el cual no están incluido en las compras generales que hace el Ministerio de Salud. Con el dinero se compra medicamentos e insumos médicos muy especiales y eventuales, dijo el galeno. Como ejemplo cita todo los fármacos de urgencia. Describe que, en lo que va del año, se ha eximido del pago de cuotas a casi la mitad de los pacientes, lo cual equivale a casi ¢7 millones. Fuente de ingresos No obstante, el Hospital Rosales cuenta con el programa de bienestar magisterial, el cual le genera ingresos propios, que son reinvertidos en el pago de plazas y en la compra de medicamentos. Invertimos en los pacientes de este programa y lo que nos queda lo destinamos al paciente institucional, explicó el director. Mientras se encuentran de manos atadas tratando de vislumbrar una reasignación del presupuesto de cada centro asistencial, la medida fue elogiada por la Asociación Salvadoreña Promotora de la Salud. El director ejecutivo de esta organización, Dr. Miguel Antonio Orellana, recordó que el Estado tiene la obligación de garantizar la Salud a todos los salvadoreños, principalmente de las personas que no tienen con qué pagar. También cuestionó el pago de donaciones en los centros de Salud, ya que son consideradas sustitutos de las contribuciones voluntarias. Si es una donación, que quede a opción de las persona y que se quiten la cuotas, dijo Orellana. Como una solución, la Asociación explica que el Ministerio de Hacienda debe incrementar $21 millones al presupuesto de Salud, lo cual equivale al pago de aportaciones voluntarias en consultorios y hospitales públicos. |
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