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Bebé
de tres meses en estado grave por etnoprácticas
La partera que lo trajo al mundo casi le quita la vida
Un
bebé tiene daño en el tejido cerebral, luego que una
partera, en labores de sobadora, le chupara
la fontanela
MargarIta Sánchez/J.R.
Nacional
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
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Las etnoprácticas
son un remedio habitual en la mayor parte del país.Foto
EDH
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La primera sensación que tuvo Willian Wladimir al venir
al mundo fue el tacto de las manos de una partera autorizada. Esas
mismas manos, dos meses después, estuvieron a punto de quitarle
la vida.
Como en tantas ocasiones, una madre desesperada por los problemas
de diarrea de su hijo acude al lugar menos indicado: el curandero.
Así comienza la historia de Glenda y de su hijo Willian,
hoy un bebé de tres meses, que se encuentra ingresado en
la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del hospital de Benjamín
Bloom.
El bebé, que se ha convertido en la segunda víctima
de las prácticas de los sobadores en este año, es
originario del cantón Cantarrana, en el departamento de Santa
Ana.
La partera autorizada, convertida esta vez en curandera, succionó
la fontanela (mollera) del bebé debido a que estaba
caída.
Este fenómeno, propio de una deshidratación aguda
debido a las diarreas y vómitos en los más pequeños,
es interpretado por los curanderos como el denominado mal
de ojo.
Como es de esperar, la mollera vuelve a la posición inicial,
pero el precio que pagó fue alto: una severa hemorragia interna
provocada por la rotura de los pequeños vasos sanguíneos
del cerebro.
En los siguientes días, la diarrea disminuyó, pero
no por la sobada, como a veces se imagina, sino por
la lógica de cualquier proceso viral que lleva un tiempo
que varía de cinco a siete días. Entre tanto, lo más
importante es, también, lo más simple: hidratar con
abundantes líquidos al afectado.
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sin luz
El hospital laboró
durante cuatro días con la planta de emergencia. Redujeron
los exámenes clínicos |
Esta vez, las convulsiones que presentó el bebé obligaron
a la mamá a llevarlo hasta el hospital de Santa Ana, donde
permaneció nueve días antes de ser referido al hospital
Benjamín Bloom.
El traslado, según el director del hospital santaneco, Dr.
Jaime Arturo Salman, obedeció a la falta de espacio en la
UCI de ese centro.
Su estado actual es delicado. Según un médico de la
UCI, el menor presenta una inflamación en el cerebro que
ha lesionado los tejidos.
Los médicos del hospital le realizaron una craneotomía
para tratar de controlar la hemorragia interna ocasionada al rompérsele
los vasos sanguíneos.
De cualquier forma y como dicta la experiencia, es probable que
Willian presente secuelas, como problemas en la conducta y de movimientos.
El año pasado, 138 niños murieron a consecuencia de
la deshidratación provocada por la diarrea. En un cinco por
ciento, al menos, la causa de muerte estuvo relacionada con sobadores.
El primer niño regresa a casa
Carlos Alexander Rivera, de tres años, fue ingresado en el
hospital Bloom, debido a las secuelas provocadas por las etnoprácticas.
- El pequeño ingresó al centro el 16 de enero y fue
dado de alta la semana pasada, aunque deberá seguir un tratamiento.
- Carlos, originario de Jucuapa, en Usulután, fue llevado
donde un curandero, luego de padecer varios días de problemas
gastrointestinales.
- Al niño le succionaron la fontanela, lo que le ocasionó
la rotura de los vasos sanguíneos.
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