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Fue
a dar abrazo de fin de año y lo mataron
Vieja rencilla provoca un homicidio en Mejicanos
Unos
tragos de fin de año dieron paso al homicidio de un hombre
de Mejicanos, a manos de su vecino, la madrugada del 1 de enero.
Nacional
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
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| El cuerpo de Alfonso Ayala fue velado en
una funeraria local. Ayer fue enterrado en el cementerio Jardines
del Recuerdo. Foto: EDH/Franklin Rivera |
Luis Alfonso Ayala Marín fue asesinado de dos balazos por
su vecino Mario César Magaña, quien está arrestado
por el crimen.
El hecho ocurrió en la colonia Dolores, Cuarta Etapa, en
Mejicanos.
Mandé a buscar a Alfonso como a las 2:20 de la mañana.
Mi hija me dijo que estaba bien, que se estaban riendo. Luego don
Mario vino y me dijo: no se preocupe, está en buenas manos.
No habían pasado diez minutos cuando escuchamos dos disparos,
relató ayer Margarita de Ayala, en una funeraria capitalina
donde velaban el cuerpo de su esposo, de 42 años.
Según de Ayala, el homicidio pudo haberse motivado en una
serie de problemas entre vecinos que su esposo intentó remediar
con el abrazo de fin de año.
Ha sido una persona de muy mal carácter, con casi todos
los vecinos peleaba, manifestó de Ayala, describiendo
al hombre acusado de asesinar a su esposo.
Los conflictos iniciaron hace años, cuando Ayala le comentó
que instalaría una tienda. Magaña se le adelantó
en el negocio y empezaron los roces entre vecinos.
Pese a los conflictos, Ayala se dispuso a visitar a su vecino y
darle el abrazo de fin de año.
Alfonso me dijo que iría a darle el abrazo a Mario.
Yo le respondí a Foncho que no fuera, que viera cómo
nos había tratado. Y él me contestó: No amor,
yo no tengo enemigos, y es nuestro vecino, y me gustaría
que empezáramos bien el año, relató la
viuda.
Un par de horas más tarde, Magaña llegó a la
casa de Ayala para invitarle a unos tragos.
Le repetí: No vayas amor. Ya vengo, fueron las últimas
palabras de mi esposo, recordó de Ayala, quien procreó
tres hijos con su esposo.
Mi esposo era mi sostén, no sólo económico,
sino también mi amigo, era todo para mí y mis hijos,
afirmó la mujer.
De Ayala demandó justicia y que el crimen no quede impune.
Ahora lo que rogamos que se haga justicia, no voy a volver
a ver a mi esposo, el padre de mis hijos. Primero, la justicia divina
y luego, la del hombre. Y que este crimen no quede impune,
subrayó.
El hijo de Magaña llamó al Servicio de Emergencias
911 para notificar del crimen.
Él (Magaña) está detenido por homicidio
y será remitido a la Fiscalía, indicó
el subinspector Pablo De León, del Servicio 911, de la PNC.
El investigador del caso, Francisco Amaya, relató que Magaña
dice no recordar los hechos.
Se intentó hablar con Magaña, pero a través
de la PNC declinó ser entrevistado. Los agentes detallaron
que se veía muy afectado emocionalmente.
PNC: hubo una acalorada discusión
Se recibió una llamada en el 911 de que había disparos
en una casa de la colonia Dolores. Al llegar se determinó
que hubo una acalorada discusión entre dos señores
que estaban tomando licor juntos.
Al calor de la discusión, no se sabe qué discutían,
Mario César Magaña, de 52 años, sacó
su pistola y le disparó dos veces a Luis Alfonso Ayala Marín,
de 42.
Cuando llegaron los agentes del 911, se procedió a la captura
de Magaña, quien está detenido por homicidio y será
remitido a la Fiscalía.
Acusado era un vecino difícil
El señor es lunático, con medio mundo ha tenido
problemas por el carácter violento. Ante cualquier problema,
por pequeño que fuera, sacaba la pistola, relató
un vecino que declinó identificarse para evitar problemas.
Hace poco tiempo, estaba jugando fútbol con mis hijos
en la calle; accidentalmente le cayó la pelota en el pecho
a Magaña y al momento ya lo vimos con la pistola en la mano,
amenazándonos. Alfonso era una gran persona, agregó
el vecino.
Otro vecino describió a Magaña como bastante
amargado.
Es un señor que con cualquiera ha tenido pequeños
problemas, a veces por cosas insignificantes, agregó.
Un familiar cercano a Magaña dijo que tenía
un carácter bastante complicado y por eso tenía muy
pocos amigos. Yo me alejé de él por su mismo carácter,
que era bien variable.
A mí me sorprendió cuando supe lo que había
hecho. A la medianoche del 31, los había visto (a Mario y
Alfonso) dándose el abrazo de fin de año. Luego ya
no supe nada, pues me retiré a mi casa, agregó.
El tenía muy pocos amigos a causa de su carácter.
Los hijos de él están sufriendo mucho, subrayó.
Precisamente, el hijo de Magaña fue quien denunció
el hecho. El entregó las llaves para que la policía
entrara a la casa.
El hijo es el principal testigo, pero por ser hijo del implicado,
la ley lo ampara a que, si él no quiere declarar, no se le
obligue.
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