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El
censo la registra como la persona de más edad
Recuerdos a lo largo de siglos
Doña
Leonisia ha sobrevivido a más de seis terremotos y visto
pasar dos veces el cometa Halley. Ahora lucha contra la pobreza
y los recuerdos de la guerra
MargarIta Sánchez
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
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Rafaela,
de 65 años, se encarga de los cuidados de su madre.
Ella, junto a otra hermana, son los únicos hijos que
le quedan.. Foto:
EDH
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La frialdad de las manos de doña Leonisia Serrano Franco
contrasta con la calidez de su sonrisa. Ella, a sus 112 años,
conserva una increíble lucidez y un optimismo que ya quisieran
muchos jóvenes.
Su cabello, completamente blanco, todavía tiene los rizos
que, en su tiempo, eran parte de su atractivo.
No recuerda cómo era, pues las fotografías de su juventud
quedaron abandonadas, junto a las demás pertenencias, cuando
abandonó su cantón en Nueva Trinidad, Chalatenango,
para escapar de la guerra.
A la memoria le llegan imágenes crueles de la guerra, que
le arrebató la vida de más de cuatro de sus hijos.
Nichita, como suelen llamarle con cariño, no
olvida que dos de sus hijos fueron asesinados frente a ella.
Cuando narra ese momento, su voz, débil por la edad, se sumerge
en el silencio y las lágrimas aparecen en su rostro.
Minutos después recupera el entusiasmo y con fuerza vuelve
a hablar de lo que más conoce: su pasado.
Su mente guarda más de un siglo de sabiduría que,
a veces, comparte con su familia.
Su hija menor, Rafaela Rivera, de 63 años, ha sido quien
la ha cuidado, desde que salieron de Chalatenango.
En la actualidad, doña Leonisia tiene sólo dos hijas
vivas, de los 13 que procreó.
También ocho nietos e igual número de bisnietos y
tataranietos. Reconoce que a algunos de ellos no los conoce.
Los dos hombres de la casa son sus nietos, de siete y un año,
quienes a menudo rescatan una sonrisa que, a veces, pierde sin quererlo.
Un diente
Pero cuando recuerda la época de los bailes, fiestas y los
vinos de su juventud vuelve y deja ver el único diente que
aún conserva.
Me gusta el vino... es más dulcito, dice la anciana.
El presente es severo. El dinero que doña Rafaela gana haciendo
tortilla no alcanza para satisfacer el deseo de la anciana.
La venta de tortilla ha significado el único ingreso de esta
familia, que ha tenido que andar de comunidad en comunidad por los
constantes desalojos.
Su hogar es una champa de lámina y cartón, y su piso
de tierra no es muy distinto del que piso al nacer a finales del
siglo XIX.
Su cama son unos trozos de hierro y ladrillo.
A pesar de la pobreza que le rodea, doña Leonisia no se queja
en ningún momento.
112 años Doña Leonisia Serrano es, con diferencia,
la persona más longeva de El Salvador.
Una silla para Leonisia
La primera Dama de la República, Lourdes de Flores, y el
presidente del Registro Nacional de las Personas Nacionales (RNPN),
Felix Garrid Safie, hicieron ayer entrega de una silla de ruedas
a la señora Leonisia Serrano Franco.
Hemos procurado mejorar sus condiciones de vida, pues ella
representa el esfuerzo de la mujer salvadoreña, señaló
el Presidente del RNPN.
Los funcionarios también llevaron víveres y artículos
de primera necesidad a la anciana y a su familia.
El acto se llevo a cabo en la vivienda de doña Leonisia,
ubicada en la comunidad Nuevo Amanecer, Ilopango, San Salvador.
La donación de la silla de ruedas se da en el marco de
la celebración del mes dedicado al adulto mayor.
Doña Leonisia fue identificada por el Registro Nacional
de la Personas Naturales (RNPN) como la salvadoreña de
mayor edad.
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