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Menos
niños quemados
Dos
estudiantes de once años resultaron quemados con "silbadores"
y fulminantes. El Bloom atendió a 16 niños, pero la
mayoría fue dado de alta
Pedro Rodríguez
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
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Juan Carlos Arévalo
resultó quemado al explotarle los fulminantes que llevaba
en la bolsa del pantalón.. Foto
EDH
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Un huérfano del Hogar del Niño y una escolar de once
años residente en La Cima, fueron las víctimas más
graves de un total de 16 menores que resultaron quemados con pólvora
durante el fin de año.
Juan Carlos Arévalo, de 11 años, utilizó el
dinero que su tía María Luisa le dejó antes
de navidad para comprar dos bolsas de fulminantes, varios cohetillos
y un silbador. Su pequeño polvorín lo
guardó en la bolsa derecha del pantalón y se dedicó
a jugar en la cancha del hogar, en el barrio San Jacinto, al sur
de la capital.
Sabía que era peligroso tener los cohetes en el pantalón
pero mis compañeros me los podían quitar y quemarlos
antes de las 12 de la noche. Al tropezar y caer al piso estallaron
los fulminantes y el silbador me causó un fuerte dolor,
relató el alumno de séptimo grado.
Heydi Lemus Rodezno, de once años, demostraba a dos niñas
de 2 y 3 años como se queman los volcancitos
cuando recibió el impacto de un cohetillo silbador
que se le incrustó en la pierna izquierda.
Grité a mis patrones que mi pantalón corto tenía
fuego. Me tiraron agua pero el dolor era insoportable, dijo.
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