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Pum pum pum... cayó Aguila

Un Chalatenango robustecido de amor propio y mucha guapeza le fabricó una derrota a Águila en su propia casa.

Roberto Aguila
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com


C.D. AGUILA

CHALATENANGO
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3
El delantero Álex Obregón celebra su primer gol del Apertura. Dos minutos después marcaría el segundo. Foto: EDH/Arturo Silva

El partido fue una muestra del valor que iene el amor propio cuando ls condiciones futbolísticas son superadas por el rival. Y ese amor propio lo puso ayer Chalatenango para levantarse y rubricar una notable victoria de 3-1 que no estaba en la mente de los migueleños.

Porque en el primer tiempo la cancha y la pelota fueron de Águila. La visión de juego de Anderson Da Silva para encontrar espacios de maniobra, más la capacidad de Álex Amaya del Cid para quitar, llevar y meter pelotazos para el desmarque de William Torres y Álex Campos, le trajeron al conjunto naranja mucha facilidad para llegar armado.

En ese lapso, Chalatenango sólo fue la muestra de un equipo que intentaba tener la pelota a través de Adonai Martínez y Jorge Sandoval, pero su trajín era muy limitado, sobre todo en su labor ofensiva, porque se manejaba solamente con Alexander Obregón como hombre en punta.

Fueron los mejores momentos de Águila, solvente para moverse en todos los sectores, señorial para crear ataque en grandes proporciones. Sin embargo, sólo pudo llegar al gol una vez, cuando la gran maniobra de Mártir Paredes al minuto 25 encontró la zurda del goleador Álex Camos para ponerla en la red.

Aparece Adonai


Pero en el segundo tiempo Águila ya no fue el mismo. No porque se olvidara de generar ofensiva, sino porque el despliegue de sus hombres para fabricar claros entró en una grave pasividad.
Ya el trabajo de Da Silva y Amaya del Cid era más pelotazo que sentido colectivo, y la gestión hacia arriba de los laterales Marvin Benítez y Paredes se limitó tanto que Águila fue perdiendo presencia allá arriba.

El arquero de Chalatenango, Dagoberto Portillo, en una lanzada espectacular. El portero fue importante en el triunfo norteño en el mismo Estadio Barraza. Foto: EDH/Arturo Silva

En esa caída física y mental de Águila, apareció Adonai Martínez con todas las luces encendidas. El volante alacrán se echó al equipo al hombro, y explotó toda la franja central que la parsimonia naranja dejaba a merced de su zurda.

Por otra parte, con el ingreso de Henry Sevillano por Jorge Sandoval, el equipo de Quartarone consiguió un receptor veloz para prolongar el arranque ofensivo, y gravitar con mayor contundencia.

Tras esa consistencia y visión ofensiva, el cuadro alacrán encontró el camino del gol. Obregón puso el 1-1 sobre el minuto 59, y dos minutos después puso a ganar al Chalatenango con un certero cabezazo. Su reencuentro con el gol tras una prolongada sequía.

Y con Águila encimando en busca del empate, jugándose todo arriba y desequilibrado defensivamente, vino el golazo de Adonai para cerrar su gran faena. Fue un zurdazo de larga distancia, medido e imparable, que marcó el 3-1 definitivo. Gran triunfo de los norteños.

Lo que no debe ser

La barra aguilucha que se ubica en el sector norte del estadio Juan Francisco Barraza, termina esuciando los partidos en que juega su equipo.
Ayer, cuando el cuadro naranja ya perdìa, se pusieron a tirarle objetos al arquero chalateco Dagoberto Portillo. Los impactos hicieron que Portillo ganara tiempo hacièndose el golpeado.
Esa cierto que la actitud de Portillo no fue la adecuada, pero no se puede obviar que la manera de comportrse de la barra aguilucho le brindò la oportunidad de hacerlo. O sea, que en lugar de ayudar se terminò perjudicando al cuadro naranja. Eso no puede ser.

“ Nosotros ponemos el fútbol
y no sabemos traducirlo en goles. Ellos (Chalatenango) llegan tres veces y nos ganan.
Es preocupante, pero es
nuestra realidad”
Hugo Coria, D.T. de Aguila
“ El triunfo es el resultado de hacernos conciencia de que era un partido entre hombres y no entre nombres. Fuimos humildes, pero sin valorar demasiado al Águila”
Adonai MartÍnez, jugador de Chalate.
Álex Obregón, al centro, se quitó el capote con un doblete en el Barraza. Acá lo celebra con su técnico Juan Quartarone.
La barra “Súpernaranja” tuvo que aguantar la tercera derrota del Águila en el Apertura y la segunda caída en casa.
Adonai Martínez volvió a ser la figura norteña. Anotó el tercero (un golazo), sirvió otro y creó la jugada del primero.

 

 

 

 

 

 


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