|
|

Pantera
perseverante
San
Salvador no se dio por vencido nunca y sobre el filo del final Rodrigo
Lagos le arrancó un punto al Alianza.
|
ALIANZA
|
SAN
SALVADOR
|
|
|
1
|
|
1
|
|
|
| Rodrigo Lagos, sin camisa, celebra
con sus compañeros y con el cuerpo técnico el
gol del empate ante Alianza sobre el final del partido. Foto:
EDH/Ricardo Benitez |
Sucedió en un abrir y cerrar de ojos, como un zarpazo de
pantera.
El defensor Julio Castro mandó un centro desde la izquierda
para el frentazo de Rodrigo Lagos.
Y la historia del triunfo aliancista se derrumbó y salió
a flote la versión del empate en el duelo capitalino.
Ese gol sobre el minuto 90 fue el premio a la perseverancia del
San Salvador, por ir a buscar hasta con once hombres la igualada,
y un castigo para los albos, quienes desde 20 minutos antes se habían
cerrado para cuidar la mínima diferencia.
El punto de quiebre, en las postrimerías, fue de las pocas
sorpresas que trajo el choque capitalino.
Pues desde un principio los dos cuadros mostraron las deficiencias
que arrastran desde el arranque del Apertura.
A los albos, de nuevo, les costó entrar en calor. Sobre el
inicio dejaron huecos, cayeron en desconcentraciones y, como no
podían juntarse en el mediocampo, buscaban la opción
del pelotazo.
Tan inefectivo comenzó Alianza que, sobre el 13, Óscar
Vallejo perdonó después que una pifia de Julio Castro
lo dejó solo, durante una ternidad, frente a Misael Alfaro.
Nosotros
no bajamos los brazos, lo que pasa es que ellos nunca los
bajaron tampoco. Es lamentable porque tuvimos el triunfo
Diego da Rosa
Volante de Alianza
|
|
Fue justo. Este grupo no se merece los palos que le están
cayendo. Se lo dedicó a Pedrozo, a Pichuta y a los
que no pudieron estar
Rodrigo Lagos
Volante de San Salvador
|
Por su parte, San Salvador funcionaba esporádicamente, tal
y como ha sido su camino durante toda la primera vuelta.
Por momentos, Rodrigo Lagos y Ramiro Carballo se juntaban para empujar
al equipo hacia adelante, y por otros, Carlos Gómez y Dennis
Alas regalaban la posesión con pases comprometidos. Demasiado
desequilibrio en el campeón vigente.
Alrededor del minuto 25, Alianza comenzó a despertar, con
Mario Pablo Quintanilla y Diego Da Rosa moviendo los hilos del equipo.
|
|
| Julio Castro se barre ante la llegada del
albo Diego Da Rosa. Ramón Sánchez, del San Salvador,
y Mario Quintanilla, de Alianza, observan.
Foto: EDH/Ricardo Benitez |
Pero cuando los albos por fin se decidieron a atacar, San Salvador
ya se había asentado en el campo de juego.
Ese contínuo choque en el medioterreno sólo le dejaba
a los porteros pelotas mansas que llegaban machucadas por el mar
de piernas.
Alianza regresó al juego con paso de elefante encarrerado.
Los albos instalaron el cuartel de creación por la derecha
con Da Rosa y Navarro, y desde allí lanzaban las ofensivas
ante un San Salvador que no reaccionaba.
Trece minutos después, un centro de Quintanilla era bien
aprovechado por Da Rosa.
Rubén Alonso reaccionó de inmediato y mandó
a la cancha a todo su arsenal de ataque (Francisco Ramírez
más Diego y José Mejía), mientras que Alianza
comenzó a enfriar y a ponerle pausa a todas las jugadas posibles.
Durante los últimos diez minutos, la cancha tenía
un claro desnivel a favor de San Salvador, que subía hasta
con el meta Misael Alfaro. Y tanto fue el cántaro al agua
hasta que por fin se rompió.
|
|