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Un Mágico con 20 años menos

Así podría definirse a Jorge Werner González, el hijo español de Jorge González que llegó el lunes al país y quiere jugar en nuestro fútbol.

Claudio Martínez
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com

Jorge González y su hijo Jorge Jr. con la pelota como elemento en común. Muchos dicen que el joven tiene rasgos futbolísticos de su padre, pero el Mágico es prudente y prefiere esperar. Foto: EDH/Húber Rosales

Uno se refiere al otro como “papá”, “Jorge” o simplemente “viejo”. El otro lo llama “Junior”, “Jorge”, “Picha” o “Niñño”, pero con doble ñ. “Es que así suena mejor, más cariñoso”, aclara el Mágico. Padre e hijo apenas hace horas que están juntos y parece que hubieran compartido toda una vida. Esa complicidad en la mirada y ese gesto despreocupado es un sello de fábrica. Si no fuera por la diferencia de edad y por el obvio parecido físico -empezando por esas rebeldes cabelleras con colochos-, uno apostaría a que se trata de dos amigos inseparables. “Este es un regalo del cielo, Es como volver a ser padre a esta edad”, así resume Mágico su felicidad.

El hijo gaditano


Jorge Werner González, 19 años, nacido en Cádiz de la relación con María José Werner, llegó a El Salvador el lunes proveniente de España. Pero en realidad viene de Los Ángeles, donde hizo una escala de casi un mes junto a Jaime “La Chelona” Rodríguez antes de viajar a San Salvador.

“El niño viene a conocer nuestra cultura”, explica El Mágico. Jorge Jr., a su lado, asiente. “Después el decidirá si quiere jugar al fútbol o no, pero ahora lo importante es que esté a quí. Yo no lo vi jugar, no sé si tiene condiciones”, continúa Mágico, quien dice no saber nada de una propuesta para que se incorpore al San Salvador.

“ Mi sueño es hacer un partido homenaje para la gente y que estén Dieguito Maradona y mis cuatro hijos. Ingrid, mi hija española, está por venir pronto”

JORGE “MÁGICO” GONZÁLEZ
Ex futbolista

“Si algún equipo lo contrata será porque tiene condiciones, no por su apellido. No quiero que alguien me haga un favor o que lo pongan porque es hijo mío. Eso no va con mi filosofía”, dice Mágico mientras lo observa ejecutar tiros al arco en una cancha de la colonia Santa Elena. Jaime Rodríguez, que hace de portero improvisado, está sorprendido por la calidad de sus remates. “Veo en él muchas cosas de Jorge. Yo digo que en un mes está para jugar”, apunta con convicción.

El primer consejo de Jorge hacia su hijo es que si le gusta el fútbol tiene que dedicarse a eso. Pero enseguida aclara: “Ojo, aquí el fútbol es serio. Si quiere jugar no puede ser un haragán en los entrenos, y tiene que tener disciplina para compartir un grupo”.

Jorge Jr. no es un advenedizo en esto del fútbol. Jugaba de delantero en el Chiclana, un equipo regional español que era dirigido por Pepe Mejía, el compadre del Mágico en aquel famoso Cádiz.
A pesar de que lleva apenas horas en el país, su primera impresión es muy positiva: “Me siento como en casa, al verdad es que esto es como Cádiz. Lo único que espero es que no pase nada con esto de los temblores...”

 

 

 

 

 

 


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