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Hora
de mirar hacia adelante
Los
panteras del San Salvador se lavan las heridas, sabiendo que llegó
el momento de enderezar el rumbo. Sin reproches. Con trabajo.
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| Francisco Ramires intenta robar el esférico
a su companero Erberg Burgos mientras que al fondo Ruben Observa
el desplazamiento de ambos durante el entreno del conjunto capitalino.
Foto: EDH/Húber Rosales |
El San Salvador entrenó ayer tratando de borrar de su mente
la última caída, y centrando más su pensamiento
en lo que se viene: la visita del puntero FAS el próximo
domingo, que de alguna manera tiene que ser la medida de su recuperación.
A pesar de que su plantel entero tiene la disposición anímica
de mirar hacia adelante y volver a empezar, detrás de esa
voluntad está una campaña que denuncia abiertamente
que el campeón no pasa por su mejor momento.
Se dice que el equipo pantera no está justificando su título
de campeón, que ha tomado un rumbo de irregularidad funcional
que lo conduce a no ser el gran protagonista de los dos torneos
anteriores, cuando primero fue subcampeón y luego se alzó
con el título.
Actualmente ocupa la sexta posición de la tabla, con ocho
puntos producto de dos triunfos (2-1 a Balboa y 5-1 a Limeño),
dos empates (3-3 con Arcense y 1-1 con Chalatenango) y tres derrotas
(0-1 con Firpo, 1-2 con Metapán, y 4-6 con Águila).
¿Las razones?
Tal parece que lo suyo apunta a que no ha conseguido afirmar su
rendimiento colectivo, y se maneja con demasiados baches.
Arranca el torneo con un triunfo en casa y un empate de visita,
que por donde se le mire es notable. Pero luego acumula dos derrotas
de local y de visitante, para retomar el camino con un empate de
visita y una resonante victoria de 5-1 frente a Municipal Limeño.
Esto refleja los diferentes vaivenes con que se ha movido, sin afirmar
su potencial.
Pero lo más alarmante fue su derrota de 4-6 frente a Águila,
que dejó en claro su falta de equilibrio funcional. Porque
se trató de un equipo con capacidad ofensiva tal que le permitió
marcar cuatro goles, pero al mismo tiempo, en postura defensiva,
fue una coladera.
A corregir
Da la impresión de que todos los males del San Salvador provienen
de la remoción que sufrió el equipo tras la ida de
hombres como Alexander Obregón, Víctor Merino y Chepe
Martínez.
Eso también significa que el problema puede venir de la falta
de adaptación de los jugadores que llegaron. Pero eso no
es alarmante, porque se cura con trabajo y voluntad.
Esa disposición, de poner voluntad para el trabajo, mostró
ayer el plantel pantera en una práctica que tuvo mucho olor
a revancha por los seis goles encajados el domingo anterior.
La promesa general del plantel capitalino fue mirar hacia adelante,
saber que queda mucho camino por recorrer como para enderezar el
rumbo.
Que no le quepa duda de que todo es solucionable, y de que
San Salvador va a estar de nuevo entre los cuatro equipos finalistas
para pelear de nuevo el campeonato, dijo Mario Mayén
Meza, el veterano zaguero central.
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Voces de esperanza pantera
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No estamos viviendo
una situación como para alarmarse. Lo que pasa es que,
como se trata del San Salvador campeón, las cosas toman
una dimensión más grande.
Yo no me preocupo porque en el torneo anterior, cuando nos
coronamos campeones, cerramos la primera vuelta con nueve
puntos, y ahora la podemos cerrar con once o más puntos.
Lo otro, la irregularidad que podemos mostrar, la desatención
en que caemos por momentos y que nos ha conducido a ser uno
de los equipos más goleados, son situaciones que se
corrigen con trabajo. Por eso estoy tranquilo y confiado en
que vamos a mejorar.
Rubén Alonso > Director Técnico
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No nos pasa nada diferente
de lo que le puede pasar a un equipo que defiende un título.
¿Que no guardamos el equilibrio? Éso lo pueden
decir ustedes, que miran el partido desde afuera. Pero para
mí el San Salvador sigue siendo el mismo, con el mismo
patrón de juego. Lo que pasa es que las características
de los jugadores que se sumaron al equipo en este torneo,
son distintas, y por lo mismo podrìamos estar padeciendo
la etapa de adaptación. Por lo demás estamos
tranquilos, porque seguimos haciendo ataque y llegando al
gol. La prueba está en que le hicimos cuatro goles
al Águila en su casa. Dígame, ¿cuántos
equipos son capaces de eso?
Emiliano Pedrozo> Jugador
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