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Pruebas salvadoreñas
"Irrefutables"

La Corte Internacional de Justicia concluirá el viernes las audiencias sobre la solicitud de revisión de la sentencia de 1992, entre Honduras y El Salvador. Los hondureños serán los últimos en exponer sus alegatos.

Wilfredo Hernández
Enviado especial
El Diario de Hoy
La Haya, Holanda

nacional@elsalvador.com

Los rivales. El agente salvadoreño ante la Corte Internacional de Justicia, Dr. Mauricio Gutiérrez Castro, conversa con el asesor hondureño, el abogado español Luis Sánchez Rodríguez, tras concluir los alegatos en La Haya.
El Salvador. Gutiérrez Castro fue enérgico el miércoles en su ponencia final en la Corte Internacional. El agente salvadoreño calificó los alegatos hondureños como “un pobre espectáculo, como en el caso de la carta truncada del Virrey Revila-Gigedo”.
Honduras. El español Luis Sánchez Rodríguez, que asesora a Honduras, fue el más agresivo de los expositores de ese país. Acusó a El Salvador de obtener sus pruebas de “manera fraudulenta”, y calificó los argumentos nacionales de “artificiales”.

El Salvador concluyó ayer en La Haya su argumentación para convencer a la Corte Internacional de Justicia de que revise una parte de la sentencia de 1992, con un énfasis en que sus nuevas pruebas son “irrefutables” y calificando las ponencias de Honduras como “confusas y repetitivas”.

Esta vez, la canciller de El Salvador, María Eugenia Brizuela de Ávila; los asesores internacionales Maurice Mendelson y Antonio Remiro Brotons, y el agente ante la Corte Internacional de Justicia, Mauricio Gutiérrez Castro, tomaron la palabra para desestimar y criticar los argumentos y la participación hondureña del martes.

Mendelson, el primero en hablar, repitió e insistió en que las preguntas formuladas el martes por Honduras ya habían sido respondidas por ellos un día antes.

Según él, la insistencia de los consejeros hondureños en decir que El Salvador ignora la sentencia inicial de 1992 obedece al afán de que no se acepte la revisión solicitada, pero sus argumentos no aportan nada, al contrario, “fueron retóricos, se repitieron continuamente”, sostuvo.

“El objetivo de Honduras es desviar la atención del punto, que es la posibilidad de un recurso de revisión, en donde aplica, luego de las pruebas presentadas, la revisión de la sentencia”, señaló Mendelson.

“La aceptación de la revisión reivindica la justicia”, enfatizó.
Por su parte, Brotons centró su ponencia en las notables diferencias entre los mapas que ambos países han presentado.
“Honduras no debate el mapa de El Bergantín El Activo, porque sabe que la posición de El Salvador es irrefutable”, aseguró el abogado español.

Ese silencio hondureño sobre esa prueba, según Brotons, indica que Honduras no puede rebatir lo que El Salvador presentó en este tema.
“Han insistido en decir que el documento del Museo Naval de España es el correcto y que el de Chicago, no”, dijo.

“Lo negativo no puede ser probado. El Salvador ha aportado las pruebas y todo lo que está a su alcance para documentar aquello que en su ignorancia desconocía en 1992, especialmente el mapa de El Bergantín El Activo”, agregó.

Honduras no se refirió a esa prueba en la intervención del martes.
Bretons insistió en la reiteración hondureña sobre una posible negligencia de El Salvador, pero eso no es más que una repetición de lo que ya se ha dicho.

Imagen de la zona fronteriza de El Goascorán, en el oriente del país. Se trata de más de 70 kilómetros cuadrados en disputa. Foto: EDH/Oscar Payés

Brotons acepta que Honduras plantee que Los Farallones aparezcan con nombres diferentes, pero critica que se hallen en lugares distintos. “Estas son pruebas de la no fiabilidad de los mapas como prueba única utilizada en el 92”, aseguró.

La ubicación de Los Farallones en los mapas hondureños y salvadoreños es una de las nueve pruebas que presentó El Salvador de las supuestas irregularidades de las cartas geográficas que permitieron a Honduras quedarse son el bolsón de Goascorán en 1992. El Salvador no presentó pruebas de que sostuvieran lo contrario en 1992. 

Durante las dos horas que duró el alegato, los representantes salvadoreños insistieron en que los hondureños no habían aportado pruebas sustanciales que permitieran a los jueces que componen la sala rechazar la solicitud de revisión planteada en septiembre del año pasado por el Gobierno de El Salvador.

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Los expositores trataron de evidenciar que los argumentos presentados por Honduras, el martes, estuvieron marcados por la confusión. Y aseguraron que, después de oír los alegatos salvadoreños el lunes, la delegación hondureña tuvo que cambiar sus observaciones orales de las observaciones escritas originales.

La canciller Brizuela de Ávila aclaró que El Salvador no ataca la decisión de la Corte de 1992, sino que presenta un hecho nuevo.
Por último, el turno fue para el agente ante La Haya, Dr. Mauricio Gutiérrez Castro, quien se dirigió en español a los jueces, gracias a una petición especial formulada con anterioridad.
“Lo que se busca es justicia, y esa es un legítima petición de El Salvador. El Salvador ha demostrado, fuera de toda duda razonable, que su demanda es conforme a derecho, que cumple con los requisitos del Artículo 61 del Estatuto y, por lo tanto, debe ser admitida”, aseguró Gutiérrez.

 

 

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